POV Narrador
Hoy es el día, hoy le dices lo que sientes. - Hizashi se estaba dando coraje en voz alta mientras se cambiaba. - Vas a estar tranquilo, vas ser sincero y lo vas a ver directamente a los ojos. Ni se te ocurra echarte para atrás. - se levantó y abrió la ventana para que entre aire. - Y si todo sale bien, le vas a pedir que sea tu novio o simplemente lo besas. - tomó un respiro y se giró hacia la puerta. Bajó por las escaleras y se despidió de sus madres, quienes estaban tan felices y ansiaban buenas noticias.
Fue directo al prado, no quería dar vueltas porque sabía que si lo hacía iba a pensarlo mucho y a lo mejor decida algo de lo que se arrepentirá más tarde.
Lo vio a lo lejos y se deleitó con la vista.
El sol se estaba ocultando y el viento soplaba, haciendo que tanto el pasto como el cabello de su amigo se movieran.
¿Te hice esperar mucho? - fue lo primero que dijo y se acercó a él.
Ah no. - rió levemente. - Hace poco llegué. - ambos jóvenes se sentaron en una pequeña colina, mirando como el sol terminaba de ocultarse para dar paso a la noche.
Las estrellas no tardaron mucho en aparecer y se notaban más porque el cielo era más oscuro que de costumbre. - Por cierto 'Zashi... - murmuró y el corazón del mencionado dio un vuelco por el apodo. - ¿A qué se debe éste lugar específico? - miró su perfil.
Bueno, estamos en la época de las auroras boreales y pensé que iría bien con la ocasión. - susurró lo último, pero el azabache logró escucharlo, solo que no dijo nada.
Ayer dijiste que tenías algo que decirme. - la luz blanca de la luna era opacada por unos tonos verdosos, la aurora estaba apareciendo. - ¿De qué se trata?
Es ahora o nunca.
Verás Shou, yo... - le costaba mantenerse firme. Aclaró su garganta y tomó aire, tranquilizándose. - Yo he sido el que dejó esas flores en tu casa. - dijo rápidamente. Aizawa se sorprendió y a la vez se sonrojó. Se giró para verlo directamente a los ojos. - Rosas rosadas, simpatía y belleza; tulipanes azules, paz y lealtad; dientes de león, felicidad y alegría perdurable; y gardenias... amor secreto y una forma de decir "te quiero". - ambos tenían las mejillas ruborizadas y el corazón les iba a mil. - Estoy enamorado de ti, Shouta y puedo estar dispuesto a demostrártelo en formas y veces necesarias.
Me enamoró tu simpleza y belleza natural.
Me enamoró la forma en la que hablas de las cosas que te gustan.
Me enamoró tu risa y las veces que mueves tus orejas y cola. - sonrió. - Haces que me gustes más cada día que pasa, con pequeños y simples detalles. - se atrevió a hacer un camino de caricias desde su pómulo hasta su barbilla, con la yema de sus dedos. Por vergüenza el azabache agachó sus orejas, pero no dejaba de mirarlo.
Aizawa no sabía que decir, era algo malo expresando lo que siente. Esto Hizashi lo sabía y no le molestaba no obtener una respuesta rápida porque al apreciar esos ojos brillantes ya lo sabía todo.
Siento ser tan cursi, así me pongo cuando expreso cosas así. - rió levemente. Ante éstas palabras el felino negó.
A cualquiera le gustaría escuchar esas palabras. - murmuró sin quitar su mirada de esos ojos color esmeralda.
Me alivia saberlo - se acercaron más y se quedaron un momento en silencio, cosa que a cualquiera le parecería incómodo, pero ellos no sentían eso. Estaban muy cómodos al lado del otro. - ¿Puedo besarte? - susurró mirando sus labios entreabiertos.
Ya te estabas tardando. - ambos sonrieron y atrajo el rostro del menor, uniendo sus labios en un cálido beso bajo la aurora. Sus labios encajaban a la perfección, tanto que no querían separarse. Juntaron sus frentes al dejar de besarse y Shouta puso su mano encima de la del contrario.
Ahora podré introducirte en casa como mi novio. - murmuró haciendo que el otro riera y volvieron a besarse.
Pasaron una noche muy tierna, entre pequeños besos y abrazos.
Llegó la hora de que regresen a casa así que Hizashi fue a dejar a su pareja.
¿Quieres pasar?, está muy oscuro, no te vayas a perder. - burló y el rubio aceptó con gusto.
Entraron y la mirada del mayor se dirigió a los varios jarrones dispersos en la cocina y sala. - Gracias a tus regalos el lugar tiene más color. - se giró para verlo.
Hm, de nada. - rió y escondió su rostro en el hombro del contrario, el cual llevó sus brazos, rodeando su cuello.
Deja que te traiga algo para que estés más cómodo. - fue hasta su cuarto para prestarle ropa para dormir. Se cambiaron y se echaron en la cama, mirándose. - ¿Recuerdas ese día en el que pedimos deseos en la antorcha? - el rubio asintió. - Mi deseo fue encontrar un compañero que se quede a mi lado sin importar qué. - Hizashi se puso rojo por la sonrisa de Aizawa y se escondió en su pecho. Éste último rió. - Al parecer si funcionaba esa antorcha.
Me haré cargo de que no te lleves una decepción. - murmuró levantando su mirada. - Desde hoy prometo estar siempre para ti, pase lo que pase más adelante, no me importa. - ahora el que estaba rojo era Shouta y aunque quería aparentar seriedad, no le salía porque su cola y orejas, que se movían, lo delataban.
V-Vale. - miró a otro lado y Hizashi sonrió por la actitud de su pareja. - Venga hay que dormir porque después te andas quejando todo el día, te conozco. - se giró aún con sus mejillas ruborizadas.
Mhm, como usted ordene. - rió. - Entonces... - se acercó más a él y lo abrazó por detrás como si de un peluche se tratara. Plantó un beso en la parte alta de su espalda. - Buenas noches~ - cantó mientras cerraba sus ojos.
Buenas noches. - no pudo evitar sonreír al ver la mano del mayor en su pecho. Puso la suya encima, acariciándola.
Me gusta esta forma de
empezar el año, espero
que siga así por mucho tiempo.
