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El celo de Joaquín había finalizado hace un par de horas, ahora el Omega se estaba duchando mientras su Alfa iba por su pequeña cachorra, ya la extrañaba.

Después de la discusión con Emilio y las disculpas, las pareja no había descansado ni un momento, habían follado por toda la casa, como en los viejos tiempos. Emilio y él habían limpiado muy bien la casa para quitar sus olores y así Amaris no los sintiera, de todos modos la niña aún no desarrollaba su super olfato.

Salió de la maravillosa ducha y se vistió con un pantalón corto de pijama y un hoddie de Emilio que le quedaba por los muslos. Se sentó en el sofá a ver algo en la televisión hasta que su Alfa apareciera con su nena.

Veinte minutos después, Emilio entró a la casa juntos a su hija solo para encontrarse a su Omega dormido en el sillón. Abrazaba una almohadilla y se veía tan pequeño.

──Deja la mochila en tu cuarto, no despiertes a mami. ──susurró Emilio. Amaris le sonrió y caminó suave hasta la habitación.

──No despertar mami. ──susurró más que todo para ella.

Emilio se acercó al sofá luego de que su hija fuera, levantó el hoddie de Joaquín y acarició el vientre de éste.

──Hola. ──su susurró el rizado cuando vio a Joaquín abrir sus precioso ojos.──Hola, girasol.

──Mmm──ronroneo. ──Hace mucho que no me llamas así.

──Lo sé, bebé. ──Joaquin sonrió. ──Nuestra hija ya está aquí.

──Quiero ver a mi bebé. ──comentó Joaquín mientras abría y cerraba sus puñitos.

──Ya lo estás viendo. ──sonrió Emilio. Joaquín se rió.

──Tú no. ──Emilio se hizo el ofendido.

──Tienes suerte de que nuestra bebé está aquí. ──el menor sonrió burlesco.

──¿Por qué?, ¿vas a castigarme Alfa? ──el rizado gruñó.

──No juegues así.

👀

Joaquín iba a contestar alguna babosa que fue interrumpida por Amaris tirandose a su brazos.

──Hola mi amor. ──saludó Joaquín, su bebé dejó un beso en la mejilla de su mamá.

──Mami. ──Joaquín dejó muchos besos en la carita de su pequeña nena provocándole risitas pequeñitas.

──¿Te portaste bien con tus abuelas? ──Amaris asintió.

──Abuela Niurka, galletitas. ──aplaudió emocionada.

──¿Ah si?, ¿y me trajiste? ──Amaris abrió más sus pequeñitos ojitos en señal de sorpresa. Luego negó.

──¿Mami enojado? ──hizo un pucherito. Joaquín la imitó.

──No. Nunca estoy enojado contigo, mi amor. ──Amaris dejó un beso en la mejilla de Joaquín y se acomodó en el regazo del Omega.

──Mi madre dice que se portó bien. Mami le dio galletas y la entretuvo bastante, Anne no hizo casi nada. ──Joaquín asintió.

──Creo que la más feliz con todo esto de Amaris es Niurka. Al parecer le hacía falta tener un cachorro más. ──Emilio hizo una mueca.

──Iugh, no. Con Romina es más que suficiente. ──Joaquín rió.

──Sí, Romi es genial.

──Yo también. ──Joaquín sonrió.

──Sí, pero Romina es Alfa.

Emilio frunció el ceño.

──Yo igual, soy tu Alfa ──casi que gruñó.

──Te imaginas que hubiese conocido a Romina antes, me enamoraría perdidamente. ──Emilio se acomodó en el sillón, bastante molesto por el comentario.

──Hubieras sido mío de todos modos. ──Joaquín negó.

──No porque teniendo a Romina de Alfa ¿quién querría a alguien más?.

──Joaquín. ──advirtió Emilio──Te robaría de mi hermana, haría que te enamoras de mí.

──¿Como?, esperaríamos a que sufriera síndrome de Estocolmo. ──Emilio negó.

──No, al final te enamoraría porque soy guapo más guapo que Romina. ──gruñó. Amaris lo observó por un breve segundo y luego volteó su vista a la tele viendo los animalitos.

──¿Más guapo que Romina?. Mmm, déjame decirte que creo que no.

──Soy tu Alfa. ¿Cómo vas a hablar sobre otro Alfa? ¡y conmigo!. ──Joaquín rió.

──Es tu hermana.

Amaris se bajó del regazo de Joaquín para acostarse en el suelo ya que las voces de sus padres no la dejaban escuchar la televisión.

──Sí, ya lo sé.

──No puedes robarle el Omega a tu hermana.

──Si puedo. Te robó. ──bajó la voz para que Amaris no se escuchará. ──te hago mío y luego te llevo conmigo. Romina no lo vería venir, ni tú tampoco.

──Ves demasiadas películas, Emi.

──A eso se le llama lugar por lo que se quiere, mi perfecto y precioso Omega. ──Emilio se inclinó para besar sus labios. ──Solo mío.

Luego de eso se acurrucaron y acompañaron a Amaris a ver televisión.

Zafiro [Emiliaco-omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora