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Emilio se encontraba en el restaurante firmando unos contratos, Emanuel estaba a un lado suyo leyéndolo y verificando que estuvieran bien, ambos lucían exhaustos.

──¿Cómo van las cosas con Joaquín y Amaris? ──preguntó está vez Emanuel cuando ya se le acabaron los contratos por leer.

──Van bastante bien, no sabía cuántas responsabilidades habían hasta que mi nena llegó.

──¿Y aún así quieres otro?. ──El alfa mayor hizo una mueca.

──Sí, es lindo. ¿Tú no quieres uno? ──Emanuel bufó.

──No, hermano. Definitivamente no.

──¿Y el chino?

──Menos. ¿Lo has visto ver a una persona embarazada?, amigo tener hijos no es para nosotros. ──Emilio rió. ──Lo hubieras visto cuando vio a Nikolás y su vientre grande por los gemelos.

Emilio volvió a reír.

──Me volteó a ver y me dijo: el día que dejes de usar condon será el día que te monte todo un bonito funeral. ──los dos se carcajearon. ──Nos gusta más ser los tíos millonarios.

──Sí, ya veo.

──De todos modos, Amaris, Matthew y Daniel siempre tienen los mejores regalos. ──Emilio asintió.

Recuerda la muñeca último modelo que le regalaron a Amaris con una pista de carritos última edición.

Terminaron los contratos y Ema se fijo en la hora, ya era bastante tarde.

──Lo único que me mantiene despierto es que mañana es día libre. ──Emilio sonrió.

──Sí.

──¿Que harán mañana?, podemos reunirnos y convivir en familia.

──Me parece genial, Joaquín y yo nos quedamos en casa junto a nuestra niña viendo alguna caricatura o algo, seria bueno salir. Así Amaris aprende a transformarse afuera. ──explicó Emi.

──Emilio tiene dos años. ¿Por qué le estás enseñando a transformarse tan temprano? ──El menor arrugó las cejas.

──Yo no hice nada. Ella aprendió sola.

──Amigo, no aprenden solos. ──ambos parpadearon.

──No sé. Quién sabe, ha visto a Joaquín y a mí transformandonos tal vez lo ha cogido de ahí. ──El mayor se encogió de hombros.

Ambos se levantaron y estiraron sus cuerpos liberados de tensión, caminaron a la salida y cada quién se fue por su lado.

🍼🍭

──¡Ya llegué! ──exclamó Emilio abriendo la puerta.

──Shhh, Amaris ya está durmiendo. ──comentó el Omega.

──Oh, perdón.

Joaquín se acercó a él y lo jaló de la corbata para besarlo, suspiró cuando sintió las manos de Emilio apretar sus cintura, lo extrañó tanto. Se besaron hasta que el oxígeno fue necesario.

──Mmm, te amo. ──ronroneó Emilio. Joaquín sonrió dejando un besito en la barbilla del Alfa.

──Yo también te amo. ──entrelazó su mano con la de Emilio para llevarlo a la habitación.

La casa ya estaba a oscuras, llegaron a la habitación y el Omega ayudó a Emilio a quitarse la ropa. Lo besó de nuevo.

──¿Puedo darte un baño? ──preguntó al Alfa. Emilio asintió.

Joaquín se encaminó al baño, seguido de Emilio, se despojó de la ropa mientras la bañera se llenaba con agua tibia, luego cogio una bomba de multicolores y la dejó caer en el agua. Se adentró primero, abriendo las piernas para que su Alfa se sentará y así quedar un poquito más alto que él.

El Alfa se acostó en el pecho de Joaquín, sin aplastarlo, su gran espalda tapaba al menor. El Omega dejó un beso en la sien de Emilio antes de quitar la coleta de éste y mojar su cabello.

Sus manos viajaron hasta los hombros de Emilio y masajeó, quitando la tensión y el estrés.

──Relájate, amor mío. ──susurró, sus manos cogieron el shampoo y lo dejó caer en el cabello de Emilio. Masajeó el cuero cabelludo y escuchó al Alfa gruñir ──Emi, si te duermes te ahogas porque yo no te puedo levantar.

Emilio abrió los ojos.

──Pero se siente tan relajante. ──susurró el Alfa, respirando tan suavemente. ──se siente realmente bien que mi Omega cuide de mí.

──Siempre cuido de ti.

──Sí, pero casi no podemos pasar tanto tiempo juntos─ Joaquín asintió.

🌸

El trabajo y Amaris, realmente no les dejaba tiempo, a la hora de dormir era el único tiempo que tenían e igual no disfrutaban porque ambos estaban muy cansados que se dormían.

──Lo sé. ──suspiró el rizado.

──No te sientas mal. Amo la vida que tenemos ahora. ──Joaquín asintió.

──Entiendo. Sólo un poco de tiempo para ambos. ──Emilio estuvo de acuerdo.

──Bueno, tenemos que hacer que funcione. ──dijo está vez Emilio.

──Síp.

Joaquin siguió lavando el cabello de Emilio. Cuando ambos se bañaron y estuvieron aseados salieron del baño, me colorado la pijama y caminaron hasta la cama. El mayor se acostó primero, llevando sus manos detrás de su cabeza, Joaquín se subió encima de él.

──Te amo. ──susurró.

Al parecer decir esas dos palabras hacían su mundo más seguro.

──Te amo. ──contestó el Alfa.

──Bien, hay que dormir. Mañana pasaremos tiempo con los chicos. ──comentó Joaquín ya que Emilio se lo había dicho al terminar el baño.

El mayor atrajo el cuerpo de Joaquín hacia el suyo, cuando la puerta fue tocada ambos suspiraron. El Omega se levantó está vez.

──Hola, mi vida. ──saludó Joaquín a Amaris luego de alzarla y colocarla en medio de la cama, la niña se acurrucó al lado de su papá, quién acariciaba su pancita.

──A dormir, cachorra.

Joaquín y Emilio se miraron con un brillo especial en los ojos antes de caer rendidos.

Zafiro [Emiliaco-omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora