『XVII』

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Pasado.

¿Lo recuerdas? Las promesas rotas también rompen personas.

Ambos niños caminan en dirección al parque que suelen visitar, uno de ellos, el pequeño de cabello bicolor camina alegremente pues es una de las pocas veces que lo dejan salir de casa porque ella está con él.

Por otro lado, la pequeña rubia camina unos pasos más atrás con la mirada baja sin compartir la emoción del chico, ni siquiera cuando llegan al parque y este la arrastra hacia los juegos, solo se sienta en uno de los columpios preocupando a su amigo.

—Rika ¿Qué tienes? —pregunta el heterocromático sentándose en el columpio a su lado.

—Tengo una mala noticia —murmura la ojiazul sin despegar la mirada del suelo.

—¿Qué sucede? —cuestiona.

—Mis padres y yo nos mudaremos —responde levantando la mirada.

—¿A una nueva casa? ¡Eso es genial! —exclama con inocencia.

—No Shoto, nos mudaremos de ciudad —explica con los ojos cristalizados.

—¿Eso quiere decir que no nos volveremos a ver? 

—Sí.

Ambos se quedan en silencio con la mirada fija en el suelo mientras el viento mece suavemente sus asientos, se quedan en un silencio sepulcral por unos largos minutos hasta que Shoto siente una lagrima deslizarse por su mejilla y se la quita con rapidez levantando la mirada para observar a Rika.

—No será la última vez que nos veamos —asegura el bicolor— Nuestros padres dijeron que nos casaríamos cuando tuviéramos la edad suficiente.

—Tal vez —murmura la rubia— Pero no nos veremos por un largo tiempo.

—No importa, yo te esperaré aquí y cuando vuelvas nos casaremos, lo prometo —dice con seguridad levantando frente a ella su dedo meñique.

—Entonces, yo prometo que volveré —replica levantando su dedo también.

—Pincky Promise —murmuran al unísono ambos niños juntando sus dedos.

—Ahora vayamos a disfrutar nuestro tiempo juntos —habla el heterocromático levantándose de golpe y ofreciéndole la mano.

—Sí —chilla la de ojos azules levantándose y tomando la mano que el chico le está ofreciendo.

Se pasaron la tarde juntos hasta que llegó la hora de volver, lo que significaba que había llegado la hora de despedirse por un tiempo indefinido, la familia de Rika no se iría hoy pero el resto de la semana estarían ocupados con la mudanza y no tendrían tiempo para venir a despedirse.

—¿Me esperarás? —pregunta Rika.

—Lo haré —asegura Shoto— ¿Tú... volverás?

—Volveré —afirma, ambos se abrazan por última vez y luego el bicolor se queda observando como la rubia se sube al auto de sus padres para asomarse por la ventana y despedirse con la mano acción que el chico copia.

Se queda mirando el auto hasta que desaparece por la calle y aún así no es hasta que su hermana mayor lo toma de la mano para que entren que despega la mirada de la calle y sigue a la albina.

Años después.

La rubia se dirige al parque donde paso horas jugando con su amigo y amor de la infancia con una sonrisa nerviosa sin dejar de jugar con la pulsera en su muñeca, regalo de parte del bicolor años atrás.

No puede evitar sentirse nerviosa, verá al chico del que ha estado enamorada por siempre luego de años sin verse, no sabe que esperar ni mucho menos que espera él, a pesar de que tardó más de la cuenta volvió dispuesta a cumplir su promesa.

Fuyumi, la hermana del chico, le dijo que no tenía idea a donde había ido su hermano y a pesar de notarla con una actitud extraña hacia ella decidió creerle y se dirigió al primer lugar que se le pudo ocurrir en donde puede estar y ese es el parque que visitaban de pequeños.

Al llegar comienza a recorrerlo con la mirada puesta en todos lados hasta que finalmente visualiza una cabellera bicolor, comienza a dirigirse hacia ella pero se frena a medio camino cuando nota una cabellera castaña acompañándolo y no solo eso, los rostros de ambos están sumamente cerca a punto de besarse.

La de ojos azules observa desde la distancia como ambos chicos se deshacen de la distancia que los separaba y se besan para luego separarse con el rostro sonrojado y quedarse viendo hasta que la chica nota a un heladero y lo toma de la mano para a...

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La de ojos azules observa desde la distancia como ambos chicos se deshacen de la distancia que los separaba y se besan para luego separarse con el rostro sonrojado y quedarse viendo hasta que la chica nota a un heladero y lo toma de la mano para arrastrarlo hacia este mientras el chico no para de reírse a carcajadas por la actitud infantil de la castaña.

Rika se los queda mirando hasta que los pierde de vista y sonríe de manera triste mientras sus ojos se cristalizan, no veía esa sonrisa desde hace años y su pecho arder al ver como otra persona que no es ella lo provoca.

—Veo que luces más feliz ¿Lo eres? Sabía que en algún momento te enamorarías de alguien más —murmura bajando la mirada mientras intenta contener sus lagrimas— Pero si ella rompe tu corazón como los amores suelen hacer, quiero que sepas que estaré esperando aquí por ti.

Aprieta sus manos en puños y se voltea para irse sin mirar atrás y con el corazón roto, a el heterocromático, que se encontraba observando su alrededor mientras su novia decide de que sabor quiere su helado, le parece ver una cabellera rubia conocida pero descarta esa idea cuando intenta buscarla y no la encuentra.

—Shoto —lo llama la castaña regresándolo a la realidad— Te toca elegir.

—Oh, sí —asiente mirándola con una sonrisa y ella se la devuelve, dirige su mirada al puesto— Vainilla está bien. 


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Holu, Cocos.

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Coco, Fuera.

𝐓𝐇𝐄 𝐆𝐑𝐄𝐀𝐓 𝐖𝐀𝐑 ║ᴛᴏᴅᴏʀᴏᴋɪ ꜱʜᴏᴛᴏ║〖ᴇᴅɪᴄɪᴏɴ〗Donde viven las historias. Descúbrelo ahora