Capítulo 8

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Wakasa tiró levemente su cabeza hacia atrás, en un gesto que demostraba su irritación. Odiaba volver a ese lugar, y más tener que verle la cara a ciertas personas.

Sabía que no iba salir tan rápido de ese embrollo, pero aún así le resultaba sumamente tedioso el asunto.

—¿Eres idiota? Solo te devolveré lo justo, ni un centavo más.—dijo con voz firme.

—¿Lo justo?—el hombre soltó una risa sarcástica—¿Sabes cuanto he perdido desde que Black Dragons se disolvió? Surgieron muchas pandillas que pelean por territorios y toda esa mierda, lo cual hace más difícil que pueda mantener la distribución de manera fluida.

—Ese no es mi problema. ¿Pensabas que la pandilla iba ser eterna o que mierda?—respondió fastidiado el peliblanco, no fue ahí para escuchar quejas.—No me importan tus problemas, solo deja de involucrarme más.

—Wakasa, todavía tienes la oportunidad de volver a crear una pandilla, todavía tienes el poder para hacer que muchos te sigan.

—Lo sé. Pero no quiero—Wakasa le dió una mirada aburrida al hombre—Digamos que ya me aburrí de jugar a la pandilla.

—¿Jugar? ¿Crees que esto es un juego al que puedes renunciar cuando se te da la gana?—el hombre parecía molesto.

—Si.—Wakasa se levantó posando las palmas de su mano sobre el escritorio—Y por cierto, más te vale que le digas a la perra que tienes como mano derecha que deje de acosarme o no respondo—Wakasa le dió una mirada al rubio que se encontraba al fondo de la habitación esbozando una sonrisa burlona.

—Así que te diste cuenta, no me sorprende. Pero no me mires así, simplemente tenía curiosidad sobre lo que hacías en tu tiempo libre—el hombre esbozó una sonrisa—Pero jamás imaginé que te estabas tirando a tu ex líder ¿O si vas enserio con él? Porque incluso salió a despedirte con un beso, que tierno.

—¿Y que si me lo estoy follando? Ese no es tu problema. No entiendo que pretendes pero tampoco me interesa—Wakasa sacó un fajo de billetes del bolsillo de su suéter—Esto es lo que te corresponde. No me vuelvas a buscar y tampoco a Benkei.

—¿Y si me niego?

—Me veré en las obligación de sacar todos tus trapos sucios al sol—Wakasa sonrió con altanería, sacando una pequeña usb—¿De verdad crees que estuve haciendo tratos contigo sin asegurar mi puesto? Te conviene terminar esto sin revuelo, no creo que quieras que tu reputación de empresario intachable se manche ¿no? Así que tú no dices nada acerca de todo los tratos que hice contigo estando en la pandilla, y yo tampoco te hecho de cabeza. Terminemos con esto de buena manera.

El hombre apretó la mandíbula con fuerza, en clara señal de molestia. Wakasa mantuvo su fría mirada sobre el hombre, haciendo presión para que contestara de una vez.

—Eres un hijo de puta.

—Tal vez, solo busco un final feliz para todos.—dijo encogiéndose de hombros—¿Qué dices?

—Esta bien.

—Perfecto.

—Aunque tampoco vuelvas a intervenir por lo que eran tus "súbditos", no te interpongas más en mi camino.

—Ellos no me importan, si ellos quieren seguir trabajando contigo me da igual.—Respondió Wakasa, intercambió la mirada entre el rubio del fondo—Entonces adiós, espero no volverte a ver.

—Lo mismo digo.

Wakasa salió de la oficina, soltando todo el aire que tenía contenido. Le costó mantener su autocontrol, hubiera preferido matar a golpes al imbécil ese por mandar a vigilarlo, pero le prometió a Benkei que terminaría con todo eso en buenos términos. Empezó a andar por el pasillo para por fin salir del edificio, pero una voz hizo que se detuviera.

¿Rechazado? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora