Para aquellos amores que nacieron predestinados, como aquel hilo rojo que une sus vidas, no importa cuánto se enrede o cuantas dificultades pasen, el vínculo que tienen nunca se romperá y tarde o temprano terminarán encontrándose.
Esta es un fanfic...
-¿Qué haces aquí?- -...Korra lamentó todo lo que te hice...- -Ya es tarde para eso- -Lo sé, pero estoy aquí porque aquí para ayudar a ti y a Asami- -¡¿Así como cuando tuvo el accidente y me apartaron de su lado?!- -Tienes todo el derecho a enojarte, pero quiero que sepas que no sabía nada de Haru- -¿Algo hubiese cambiado?- -Durante muchos años estuve cegada, quise que Asami me amará como a ti, ahora lo único que me importa es que sea feliz y lo es a tu lado- -¡Vienes a mi casa, después de todo lo que le hicistes a mi familia ¿Enserio crees que te perdonaré?!- -Aún si no lo haces, estoy tratando de hacer lo correcto por primera vez en mucho tiempo, Asami nos necesita ahora más que nunca-
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Korra se mordió el labio sabía que Kuvira tenía razón, pelear ahora no le devolvería los años perdidos y no traería a Asami de vuelta, pero entre más testigos que lograrán testificar a favor lograrían liberarla o eso esperaban -No confío en ti, pero Asami lo hace- dijo Korra con dureza -Sí la traicionas, me encargaré de que te arrepientas toda la vida- Kuvira asintió, y Korra continuó -Dame tu contacto, hablaré con la abogada para que puedan tomar tu declaración para el caso- -Lo que sea por ayudar a Asami, Yasuko también está aquí y quiere testificar- Korra se sorprendió y Kuvira no dudó en continuar -El día antes de su arrestó hablé con Asami, Yasuko quiere conocer a su nieto, por supuesto dijo que eso dependía de ti- Korra tensó su mandíbula al escuchar la petición que le hacía -Tranquila entiendo tu posición después de tanto es lógico, solo quería que lo supieras- dijo y finalmente se retiró dejando a Korra con muchas emociones a flor de piel.
El sonido del celular la hizo regresar a la realidad -¿Lin?- -Korra tengo buenas y malas noticias-
** Habían pasado cinco días desde que había estado en prisión, Asami se encontraba sentada en una de las gradas del patio con los demás presos que jugaban baloncesto, desde su llegada prefirió mantener un perfil bajo, de vez en cuando querían meterse con ella, pero gracias al entrenamiento que había tenido de joven mantuvo a los buscapelitos a raya.
Asami levantó su mirada al cielo, el color azul le recordaba a los ojos de Korra que tanto extrañaba, estaba inmersa en sus pensamientos cuando de los guardias se acercó a ella interrumpiendo -Sato tienes visita- -¿De quién?- -Tu abogada- al escuchar esto Asami se alegró, entró al edificio y el guardia la condujo por un pasillo hasta llegar a uno de los cuartos donde solían interrogarla, se sentó en la silla metálica como era costumbre y dirigió su mirada hacia la puerta cuando escuchó el giró de la manigueta, se llevó la gran sorpresa de ver los ojos azules de Korra, quién corrió hacia ella uniéndose en un añorado abrazo
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