Marshall estaba más tranquilo mientras caminaba, luego de un momento vio a Goro sentado bajo la glorieta de madera que está en el centro del jardín suroeste de la mansión.
-Hola-. Tomó valor de hablar con él.
-Hey niño-. Dijo Goro tranquilo.
Marshall se sentó a su lado con algo de nerviosismo, Goro lo miró fijamente y el dálmata se estaba poniendo cada vez más nervioso.
-Mira...-. Empezó a hablar Goro-. Creo que con lo del beso ya quedó más que claro lo que quiero decirte-. Dijo con el ceño un poco fruncido pero muy, muy sonrojado.
-...-. Marshall se quedó en silencio durante unos cortos minutos-. ¿Desde cuándo...?-. Preguntó.
Ambos sabían de qué estaba hablando el dálmata.
-...-. Ahora Goro estaba en silencio-. Desde... Que me salvaste en aquella misión, el día en el que me abofeteaste por no llevar chaleco antibalas en una ocasión tan peligrosa-. Dijo el pastor alemán riéndose un poco al recordar el fuerte golpe en su mejilla, que, por si fuera poco, le ardió durante dos días-. Me enamoré de ti cuando... Salvaste mi vida, tú me mostraste que no todo en el mundo era doloroso y horrible... Cuando tú llegaste a mi vida me hiciste ver que el mundo podía ser pacífico en ciertos momentos, que no era necesario ser agresivo todo el tiempo y que podía tomarme con calma algunas cosas para disfrutar de lo hermoso que hay en éste mundo-. Dijo Goro-. Antes de conocerte... Yo solo conocí la violencia, los golpes, los insultos y las miradas de desprecio... Toda mi vida fue así-. Explicó mientras pequeñas lágrimas recorrían sus mejillas al recordar.
Marshall al ver a Goro llorar se alteró un poco, tomó su rostro entre sus manos y con sus pulgares limpió sus lágrimas. Goro puso sus manos delicadamente sobre las de Marshall y lo vio a los ojos, esos hermosos ojos azules que hacían que su corazón saltara de alegría cada vez que los veía fijamente.
-Te amo...-. Dijo sonriente Goro juntando su frente con la de Marshall.
Marshall le permitió la cercanía a Goro, era muy relajante y tranquilo el estar así con él. Goro en un momento lo abrazó, escondiendo su rostro en el cuello de Marshall, inhalando el dulce y delicioso aroma que emanaba de éste.
Marshall se sonrojó al sentir el ligero hormigueo de la respiración de Goro en su cuello, le daba cosquillas, no pudo evitar soltar una pequeña y tierna risa.
-Goro, me hace cosquillas-. Dijo separándose un poco.
Goro lo vio felíz, sus lágrimas se calmaron al igual que su corazón.
-Te amo...-. Susurró nuevamente Goro dándole una sonrisa sincera a Marshall.
Marshall sonrió un poco, estaba tan sonrojado y nervioso que sentía que se iba a desmayar en cualquier momento si Goro no lo dejaba de ver con esa hermosa sonrisa.
Goro se dio cuenta del nerviosismo de Marshall, sonrió con ternura y se levantó para empezar a alejarse unos pocos pasos.
-El hecho que te ame no significa que voy a aceptar que te quedes con cualquier perdedor, no cuando puedes estar conmigo-. Dijo Goro volteando la cabeza para ver a Marshall-. Voy a pelear por ti, para que veas que soy yo quién merece tener tu amor-. Dijo muy seguro de sí mismo.
Marshall se rió al ver como el miembro más agresivo de su equipo se comportaba como un adorable niño pequeño en busca de su amor. Un adorable niño que podría romperle los brazos a quién sea, sintió algo de nervios cuando ese pensamiento se pasó por su cabeza, pero no se borró su sonrisa mientras veía a Goro alejarse.
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¿¡Marshall!?
RandomTras un mal entendido entre los cachorros, Ryder y Marshall, éste decide alejarse por un tiempo de los Paw patrol, diciéndole a Ryder que se iría a su ciudad natal para ayudar en la Guardia de Bomberos de dicha ciudad. Ryder simplemente entra en sho...
