Han pasado 19 años desde la guerra que le puso fin al terror de Voldemort. Harry está felizmente casado con Ginny y tienen tres hijos, de los cuales dos asisten a Hogwarts. Severus Snape murió en el ataque de Nagini, tanto James como Albus tendrán i...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El rostro de Severus se elevó por mero reflejo en busca de la etérea voz.
—Tengo un pedido y estoy dispuesto a pagar cualquier precio por el.
—Que declaración peligrosa, joven Prince, ¿me entregarías al pequeño héroe?
—¿Qué? —de pronto fue consciente de su desliz—. No. Reformularé mi pedido: te entrego mi magia o mi vida, solo la mía.
—No es natural en ti la impulsividad, pero no me desagrada, el amor finalmente parece ser el motor de tu voz.
—Quiero proponer un trato, concédeme el tiempo para elaborar la poción y toma mi vida, pero regresale la magia a Potter.
—¿Un trato? Joven heredero, parece que aún estás lejos de comprender el acto del pequeño héroe. No tomo vidas, soy parte de ellas, de todas ellas con habilidades mágicas, mis hijos. Él sabía cuál era el precio a pagar y no vaciló en accionar, entregando hasta la última gota de su núcleo por ti.
—¿Entregó todo?
—Lo sientes, presumo. Pocos núcleos tan poderosos como el del pequeño héroe han existido, siempre en constante desarrollo, un poder incalculable. No cumpliré tu petición, a menos que tu amor por él sea proporcional a su magia.
—Eso siquiera ha cruzado por mi mente. —respondió ofendido, no le importaba que Harry no tuviese magia en un aspecto personal, sino porque era su magia, le pertenecía—. Temo por él, por su seguridad.
—Eres su protector. Tan brillante académicamente, pero tan perdido en este campo. Déjame aclarar que he acudido a ti solo porque me acongoja tu ceguera, y lo que es peor, ello te arroja a herir a quienes amas, no solo te hieres tú, joven heredero, lo haces también con aquél que dio todo por ti.
—Mi última intención es herirlo.
—Puedo saber cuando me mientes, deseabas herirlo y lo hiciste, más de lo que crees. Debes despojarte de ese egoísmo.
—¿Egoísmo? —su voz vibró—. Acabo de ofrecer mi vida por su magia.
—Sí, y no te volveré un mártir. Morir no es tu única opción, has saboreado lo que pueden ofrecerte, ¿por qué te rehúsas?
El silencio de Severus se entrecruzó con su creciente angustia que decantó a furia. Estaba intentando reparar lo sucedido, no comprendía como es que la magia no lo entendía, no estaba siendo egoísta en ningún aspecto, estaba velando por la seguridad de Potter, como lo había hecho desde que sus verdes lo atravesaron en Hogwarts.
—¿Solo te has manifestado para rechazar mi petición? —cuestionó, elevando la barbilla con cierta prepotencia, gesto inequívoco del linaje del Príncipe, lo había observado por demasiadas generaciones.
—No solo he venido a rechazar tu sacrificio, he de desprender el velo que cargas sobre tus ojos.