Capítulo once

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 "mucha dieta es malo" "eres extraña" "¿y qué si me quedo?" frases como estas vienen a mi mente cada segundo que lo miro.

Tres días y camino como loca por el pasillo de mi habitación. ¿Tenía un muerto aqui? ¡Porque no me respondes!

Me siento a la orilla de la cama.

-¿Aún nada?- niego con mi cabeza.

-entonces voy a seguir cubriendote en el trabajo- paso mi mano por la frente eliminando los cabellos molestos.

-Sarka...- la miro -creo que Alexander no va a despertar- mi corazón se detiene. -los vampiros solo con oler el ajo pueden morir y él...-

-¿él que...?- grito en llanto -yo no...Fue sin querer, solo un juego... ¿tan grave puede ser?- tartamudeo un poco

-sé que no quieres entenderlo pero hay que deshacernos del cuerpo rápido-

-solo unos días más- miro sus ojos cerrados -él va a despertar- sonrío débilmente, con la esperanza de que mis deseos se cumplan.

-habla con las brujas, ellas pueden decirte mejor. Solo nunca le digas exactamente que lo hicisteis- me dice y se marcha.

Me siento a un lado de él.

-lo siento- repito por milesima vez. -haré lo posible y lo imposible por tenerte de vuelta- lo vuelvo mirar -¿acaso no tienes deseos de molestarme?- me paro y pongo mis manos en la cintura -Anda, levantate y molestame- mi corazón se aprieta, ¿que me pasa? Creo que he desarrollado sentimientos por este ser. -yo tenía que confesar algo- hago una pausa en espera de un: "¿qué es?" o un "todo fue broma", pero no; él estaba ahí inmóvil, estático en la cama -ya que no quieres escuchar, me marcho-

me doy la vuelta con una pequeña esperanza de que todo va a estar bien.

Alexander era molesto, pero nos acostumbramos a esa molestia hasta que se nos hace costumbre y después desadaptarnos es algo muy malo, dañino para nosotros mismos. La verdad es que muchas personas llegan a nuestra vida pero no todas se quedan, en ocasiones nos resulta muy díficil aceptarlo en cambio debemos hacerlo, ¿por que? Pues supongo que no tenemos otra salida.

Bajo hasta la planta donde puede estar el salón de brujas. Ando con mi mini mapa por todos los pasillos, este lugar es muy grande, aún necesito una guía. Veo un local muy similar a el del mapa asi que me adentro en él.

-Hola- llamo.

Tan pronto como me adentro veo las pociones y los experimentos raros sobre mesas y líquidos de multiples colores dentro de sus probetas.

-¿como entras sin permiso?- me sorprende alguien. Estaba tocando una probeta con una sustancia purpura dentro. Me giro.

-¿George?- me sorprende verle por aqui, no se supone que es vampiro, ¿que hace en el local de las "brujas"?

-¿que haces aqui?-

-¿que haces aqui?- preguntamos al únisono.

-lo siento, solo estaba tratando de buscar algo que necesito- me adelanto en responder -¿y tu?-

-tambien busco algo, pero parece que no hay nadie-

-si, eso parece- me quedo mirando todas aquellas pociones, la que necesito es roja, asi que la busco con la mirada. Rojo, rojo, rojo...ups la encontré.

-¿que es lo que te pasa, que necesitas? Tal vez pueda ayudarte- me dice con una sonrisa muy bonita en el rostro.

-el problema es que...- Sarka no confies en nadie, me habla una vocesita en mi cabeza -si un vampiro se le derrama...- ¡Sarka!, esta vez mi vocesita me grita

My poor vampireDonde viven las historias. Descúbrelo ahora