Un final feliz, pero no el que esperaban.
–Jugadores doscientos diez y
ocho, cuatrocientos cincuenta y seis, y treinta y siete, bienvenidos al juego final.
Sí, esa mierda ya se estaba acabando. Todo se había terminado. Solo ese juego, esos minutos, y todo acabaría.
–Este juego serán dos rondas. Primero, se enfrentarán el jugador doscientos diez y ocho y cuatrocientos cincuenta y seis. Quien gane, se enfrentará al jugador treinta y siete. Se lanzará una moneda para ver quién juega en ataque o en defensa. Elijan triángulo o cuadrado.
–Triángulo –soltó Gi-hun, con la voz para nada alegre a como llegó a ese lugar.
Sang-woo y Gi-hun se mataban con la mirada, pero eso a Olivia no le importaba. Solo quería que todo terminara rápido para poder irse.
Cuadrado lanzó la moneda, para encerrarla en sus manos cuando cayó.
–Es triángulo –afirmó mostrando la moneda–. Elija ataque o defensa.
No respondió enseguida, solo se quedó ahí, seguramente pensando en las diversas formas en que Sang-woo podría morir.
–Ataque –respondió de una forma dramática y enojada.
Cuadrado abrió las puertas. Los tres salieron, y ver el mismo escenario que el primer juego fue un gran Déjà vu.
Quiso verla ahí, aunque fuera corriendo por su vida, pero ahí, con ella, a su lado. Aunque fuera por unos últimos segundos para que esa imagen trágica no fuera la última que se le quedara al pensar en pecas.
–El sexto y último juego será el juego del calamar.
Olivia nunca había entendido ese maldito juego. Las reglas eran confusas y la dinámica era extraña. Considerando que era latina, nunca había jugado ese juego. Aún así, no le puso atención a las reglas.
Solo pensaba en ella.
Ella, ella, y ella.
Muchas de las cosas que le pasaron a pecas en su vida, fue por culpa de Olivia. Cada sufrimiento, cada lágrima y cada lamento había tenido que ver con Olivia.
Ella se sentía una maldita por solo ver cómo Sae-Byeok sufría, en vez de decirle la verdad, y tal vez poder ayudarla.
Pero su amor no era tan grande para sacrificar su vida. No en esos entonces.
Aún así, la culpa estaba ahí, como una piedra en el zapato que no deja de molestar. Y en el fondo, Olivia sabía que no se iba a ir jamás. Siempre estaría ahí el recordatorio de la vida que había arruinado. Siempre habría algo que le recordara a ella, a su hermano, y a todos los malditos errores que había cometido, pero también estaba el recordatorio de todo el amor que le había tenido. El amor que no pudo demostrarle por mucho tiempo.
–Ahora, por favor, que comience el juego –fue lo único que Olivia escuchó cuando regresó al mundo.
Gi-hun fue el primero en irse.
–Vamos –le dijo cuadrado a Olivia–. Hay que ver desde aquí.
Se pusieron a un extremo de las líneas del centro. Estar con uno de los trabajadores de ahí aún era raro.
Gi-hun empezó a saltar en un pie, y Olivia supo que ese era el principio del final. Toda esa mierda ya se estaba acabando, ahora solo faltaba ver el espectáculo final de los animales.
Por un momento, Olivia solo se concentró en el juego. Quería saber quién iba a ganar y quién iba a morir. Le sorprendió que Gi-hun aventara la tierra. Siendo realistas, él era el que se veía que no lastimaba ni a una mosca. Pero todos se llevaron traumas de ese lugar.
ESTÁS LEYENDO
Nunca tendremos nuestro final feliz (Sae-Byeok)
Fanfiction¿Quién dijo que siempre hay un final feliz en las historias? ¿Quién dijo que las personas destinadas siempre terminan juntas? ¿Quién dijo que se podían confiar en cualquiera persona? ¿Quién dijo que el amor de tu vida no te puede engañar? Pues q...
