¿Olvia? No... Camille
Un baño era todo lo que necesitaba para poder estar mejor. Comer, dormir, y regresar a su vida.
Todo había terminado, y por fin pudo quitarse su uniforme y ponerse lo que ella quisiera. Claro, fue algo que había extrañado usar: un vestido pegado de color negro, y también sus tacones favoritos.
Había planchado su cabello, y también se puso perfume. En comparación con lo que había sido dentro del juego del calamar y antes de éste, Camille ya no se parecía en nada.
Y mucho menos dentro de una limusina tomando una copa de vino.
–Muchas felicidades, fue una gran victoria –dijo el hombre de traje negro a Gi-hun.
Él no contestó al instante. Tenía los ojos vendados, pero aún así se veía mal, perdido, triste, roto. El juego del calamar lo había trastornado.
–¿Estás aquí? –preguntó al aire, y Camille supo que se refería a ella–. ¿Olivia?
Su corazón se detuvo por unos instantes.
No, ya no era Olivia.
–¿Te gusta el ajedrez, Gi-hun? –preguntó sin esperar respuesta–. Tal vez no sepas ni lo que es, pero yo lo amo. Es como un ejército de pequeños muñecos de madera. Desde que mi padre me enseñó a jugarlo, quise ser la reina. La que tenía más ventaja y más movimientos, no que el rey a penas y se puede mover . Y los peones... –rio por lo bajo–, siempre me dieron la impresión de que solo eran controlados, porque siempre hacen movimientos mínimos, pero con estrategia, y todos esos movimientos ayudan a la reina para avanzar.
–Olivia... –trató de interrumpirla Gi-hun, pero ella prosiguió.
–Siempre quise ser la reina, hasta cuando mi papá me metió a su trabajo a los ocho años porque decía que yo era la mejor para actuar. Y no, no me llevó a un teatro, o a un casting, o algo por el estilo, me llevó a su trabajo de policías encubiertos.
>>Desde que llegué, supe que iba a ser un peón. Siempre lo supe. Me daban órdenes, y yo tenía que cumplirlas, pero solo era una niña para poder decir algo, y las razones por las que mi padre me llevó, fue porque necesitaban a una niña para utilizar y que fuera de confianza. Su jefe vió que era buena para eso, y quiso que me quedara. Eso hasta que fui la suficientemente grande para querer robar dinero.
>>Al principio era poco, y muy poco notable. No afectaba a la empresa, ni nada por el estilo, así que yo no le veía lo malo, hasta que empecé a llegar al límite, y el jefe se dió cuenta. Me despidió, obviamente, y mi padre estaba furioso por eso. Me preguntó por qué lo hice, si él me había dado toda su confianza, y yo le dije la verdad: era para comprar droga.
>>Mi vida era muy estresante a los quince. Siete años de recibir órdenes, y trabajo. Ir y venir, disfrazarme, esconderme, todo eso no era para mí, y drogarme fue mi escape por un tiempo. Cuando mi padre supo que era una ladrona drogadicta, me corrió de mi casa, y mi madre no hizo nada para evitarlo.
>>El jefe del lugar me dió un último trabajo antes de que me fuera, porque a pesar de todo, era de las mejor ahí, y una adolescente sirve demasiado para estar encubierto. Así que yo acepté, pero no era un caso como los normales, era ir a la frontera, y atrapar a quien quisiera cruzar. No le veía el sentido, hasta que me dijeron que alguien había llamado anónimamente para hacer saber que una señora quería cruzar. Yo estuve ahí para detenerla. Yo la llevé a prisión. Yo leí su expediente. Yo llevé a la madre de Sae-Byeok a la cárcel, y la alejé de ellos.
>>Cuando supe que había destrozado a una familia, me sentí mucho peor, me sentí un peón, y me sentí inútil al no poder ser la reina como siempre había querido, así que deje mi casa, robe todo el dinero que pude de la tarjeta de mi padre, y me fui. Busqué por todas partes, durmiendo en la calle, y teniendo abstinencia en las banquetas, hasta que la encontré. Encontré a Sae-Byeok, y todos los problemas que tenía con el dinero. Me presenté como Olivia, y le inventé toda una historia de padres abusivos que me habían criado.
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Nunca tendremos nuestro final feliz (Sae-Byeok)
Fanfiction¿Quién dijo que siempre hay un final feliz en las historias? ¿Quién dijo que las personas destinadas siempre terminan juntas? ¿Quién dijo que se podían confiar en cualquiera persona? ¿Quién dijo que el amor de tu vida no te puede engañar? Pues q...
