Capítulo 2

3.9K 122 1
                                        

31 de Octubre

—Vamos Sam será una increíble fiesta solo una vez lo sabes nadie te reconocerá. —Te dije que no iría Maia, ve tú —Si tu no vas yo tampoco.            —Enserio te vas a poner así sabes bien que fue la causa de mi perdición.           —Iremos disfrazadas nadie te verá siempre te vistes como abuela te lo juro nadie sabrá que eres tú. —Esta bien cuando era la fiesta?—Hoy jeje —Pero queee! sabes que no tengo nada de ropa  —Claro que siii recuerda lo que usaste en el colegio? . —No ni loca.       —Oh siiii ahora vamos.

—Maia esto me queda muy apretado mira mis pechos parecen que van a salir y mi trasero siento que si me agacho se partirá en dos. —Oh vamos Sam deja de ser una exagerada que ese traje de gata  te queda perfecto  —No, yo quiero ir a mi casa ahora.—No lo creo,te estas comportando como niña ya estamos aquí así que disfruta todo lo que no pudiste estos 7 años ve y si es posible ten un poco de acción con uno de esos papitos que se están babeando por tí —No necesito nada de acción,ahora solo calla y vamos a beber antes de que me quiera ir.

Esta fiesta está muy buena diría yo o son las copas de más que me tome. Pero me siento tan feliz,ya no me importan las miradas nadie sabe quien soy gracias al antifas puedo ser yo.
Muevo mis caderas al ritmo de la música y siento que alguien se coloca detrás mío me sobresaltó estoy a punto de girar me para darle un buen golpe cuando sus enormes manos agarran mi cadera  diciéndome —Vamos nena sigue moviéndote así.

Esa vos me doy la vuelta  confirmado es el diablo... digo mi jefe.
Quiero salir corriendo pero sus manos no me permiten moverme a ninguna parte. Él no sabe quién soy y si juego un poco con él lo haré sufrir por todo el infierno que me hizo pasar estos meses.

Me acerco y le susurró al odio que nos vayamos a un lugar más privado.
Me agarra de la mano y me estira subimos las escaleras como podemos ya que esta minada de personas  llegamos a un cuarto al fondo abre la puerta luego le pone seguro.
Esta todo muy oscuro y no veo nada tengo miedo estoy apunto de hiperventilarme siento que me estira y caigo sobre la cama, unos suaves labios se apoderan de los míos y siento paz una paz que no sentí en todos estos años no quise perderlos seguí el beso. El ambiente se fue calentando rápidamente pude sentir su erección en mi pierna estaba muy excitado  olía a Whisky sabia que estaba borracho pero creo que ahora no podré parar todo esto y me dejo llevar...

Me despierto con un horrible dolor de cabeza me quiero levantar pero una mano en mi cintura me prohíben el paso  los recuerdo de ayer llegan a mi mente.
No no no como pude acostarme con el diablo lentamente me muevo para no despertar al diablo que esta a mi lado cuando logró sacarme de su agarre corro al baño me veo al espejo y veo que sigo teniendo el antifas siento un alivio tremendo salgo y busco mi ropa que no lo encuentro en ninguna parte entonces agarro su camisa no me interesa cuanto dólares costó ahora solo quiero escapar de aquí sin ser vista por nadie.

Cuando llegó a mi departamento me doy una ducha rápida y me vuelvo a dormir siento que no dormi nada.

—Ya despiertaaaaa Dormilona que piensas quedarte de por vida en la  cama.
—Mmmmmm deja de molestar cinco minutos más.
—Nada son la 19 de la tarde.—Quee!!! Dormi tanto? Mierdaa mi cabeza.         —Vamos te he preparado una deliciosa cena. —Por eso te amo lo sabes. —Amas mi comida mejor dicho. —Naaa los amo a los dos.
—Ahora cuenta que hiciste?. —Como que, qué hice?.  —Sabes a lo que me refiero no te encontré en ninguna parte hasta vine a buscarte aquí así que dime dónde estuviste Samanta Adams?.        —Pues recuerdas tu me dijiste que tuviera un poco de acción? Pues eso hice contenta? Ahora déjame comer.     —Queeeee!!! Tú hiciste que cosa? Y con quien por favor dime que no fue con otro loco que no creo aguantar otra obsesión de tus ex.  —Creo que hice algo peor.  —me puedes especificar cual sería peor que tu ex.  —Mmmm digamos el diablo?.  —Alto ahí estamos hablando del mismo diablo  que yo pienso?.  —Y si dijera que si es ese diablo?.  —Estamos fritas

Nuestra pequeña luz. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora