Gulf se fue sin mirar atrás. Aun puedo ver su sonrisa de suficiencia mostrando su perfecta dentadura. Admito que no pensé que reaccionaría así, pero me gustó. Hay algo en él que me mantiene siempre en su dirección. Es una fuerza más allá de nosotros, un tipo de conexión.
Sería estúpido decir que lo siento como un hilo rojo, pero cada vez que lo veo esa teoría suena menos descabellada. Cuando decidí verlo nunca me imaginé que terminarían cambiando los papeles. El león vino de cacería y la oveja escapó de sus garras.
—Entonces, que empiece el juego, Gulf. —murmuré después de que lo vi desaparecer en la oscuridad de la noche.
[...]
Puedo escuchar los latidos de mi corazón en cada paso que doy. Por un momento pensé que mis piernas fallarían y terminaría tirado en el piso después de mi pequeña escena de superioridad. Afortunadamente, Mew no me siguió, tampoco me detuvo, y enserio le agradezco que, por primera vez, me haya dejado huir tan fácilmente.
Desde el día en que sentí sus labios no he podido dejar de pensar en ellos, juraba que hoy me haría probarlos una vez más. Y una parte de mí estaba esperando que eso pasara.
No lo voy a negar, hay algo en él que me gusta. Sí, me gusta. No estoy ebrio, ni drogado, ni nada de eso. Mew me gusta. Demasiado.
Hay algo en mí que me dice que debo correr y alejarme, pero hay algo más que me dice que me quede a su lado. Sin embargo; algo que no soportaré es que se burle de mí como lo hizo la última vez. No he tenido una relación en mis veintitantos años de vida, pero siempre he sentido atracción por varias personas. Y desde que lo vi bajar de esa camioneta supe que él era mi tipo.
Sus ojos son los que me tienen fascinado. Su forma de ser me advierte que me aleje, pero al mismo tiempo la forma en que me habla o me mira me ruega porque me quede con él. Nuestro beso fue y es la prueba de ello.
Nuestro primer beso.
Mierda, incluso pensarlo me hace tener maripositas en el estómago. No sé qué es lo que él quiere de mí, no sé qué es lo que intenta obtener con sus acciones, pero sea lo que sea, estoy esperando por ello. Y, con algo de suerte, espero que quiera lo mismo que yo.
[...]
Estaba tan absorto en mis ganas de mantener el control de mi cuerpo que ni siquiera me detuve a leer una vez más sus pensamientos. Mis colmillos amenazaron una vez más con salir con el simple sonido de su voz y eso, definitivamente, no es una buena señal.
Me apresuro a regresar a mi casa con la leve esperanza de poder verlo sacar la basura o asomarse por su balcón y poder preguntarle lo que quise hacer hace un rato.
¿Qué sentiste cuando te besé?
Las luces de la colonia me anuncian que he llegado a mi destino mucho más rápido de lo que pensaba. Probablemente sean más de las doce, así que la mayoría de mis vecinos estarán dormidos. las lámparas de mi casa están justo como las dejé cuando me fui. Mis padres y mi hermana no han regresado aun y eso me alegra un poco. Lo último que necesito en tenerlos atrás de mí en estos momentos.
Me adentro en la oscuridad de mi habitación y me siento en el balcón esperando recibir una señal de que Gulf está ahí y, por fortuna, la recibo más rápido de lo que esperaba. La puerta del balcón se abre y el dueño de mis pensamientos se asoma vistiendo un pijama gris. Su cabello está mojado, probablemente se acaba de bañar.
¿Acaso no dijo que era friolento? ¿Por qué demonios sale así y a esta hora?
—¿Una ducha de media noche?
[...]
Una voz interrumpe mis pensamientos. Necesitaba tomar un poco de aire fresco una vez más antes de volverme loco entre cuatro paredes. Salí al balcón para olvidarme de él y eso parece una misión imposible de cumplir.
—¿Una ducha de media noche? —su voz se escucha tan tranquila, aunque siento que no es así.
Mew está justo debajo de mi balcón. Aún tiene puesta la misma ropa con la que lo vi en el café, tal vez esté llegando apenas a su casa.
—Necesitaba enfriar mis pensamientos.
—¿Sueles tener pensamientos calientes?
—Yo le diría abrumadores, pero sí.
—¿No tienes frío?
—Un poco, por eso es mejor que regrese a mi cuarto. Buenas noches, vecino.
—Ya te lo dije, llámame Mew.
—Como sea. Buenas noches, Mew.
—Espera, necesito hablar contigo.
—Creo que ya hemos hablado lo suficiente por hoy.
—Por favor. Solo es una pregunta y prometo no volver a molestarte por hoy.
—Bien. Solo una.
—Ese día, cuando nos besamos. ¿Qué sentiste?
—No estoy seguro...
—¿Pero?
—Pero quiero volver a sentirlo.
—¿Por qué?
—¿Enserio tengo que decirlo?
—No puedo leer tu mente, Gulf.
—Bien. No sé qué es lo que sentí, pero no he podido de dejar de pensar en ti desde entonces.
—Eso era lo que quería escuchar. Hazte a un lado.
—¿Qué? —no pude preguntar algo más. Mew se alejó unos cuantos pasos de su posición y corrió mientras saltaba alto. Enserio muy alto. Se colgó por el borde del balcón y terminó de subir como si nada. ¿Qué demonios hace?
—¿Qué mierda haces?
—Una visita.
—¿Para qué?
—Para saber si sientes lo mismo que yo. —Y, una vez más, besó mis labios.
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Blood
FanfictionMew es un vampiro que vive con su familia y constantemente se cambian de hogar para no levantar sospechas sobre su condición. Es en una de esas mudanzas donde conocen a Gulf, un simple mortal que se lleva bien con sus vecinos y siempre busca la form...
