Jennie recibirá un castigo por parte de su padre por ser tan mimada, vivir por un tiempo con una de las trabajadoras de su mansión, Lisa, la jardinera a quien a estado atormentando desde que ingresó a trabajar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La situación no podía ser más vergonzoso, Lisa tenía a su madre frente a ella, en el baño, regañandola por no respetar la casa y hacer quien sabe que más cosas con su "novia".
Jennie estaba petrificada, no le quedaba de otra que solo mirar de frente y sentarse recta en la silla mientras esperaba que Lisa y su madre regresaran del baño, el regaño se escuchaba en toda la casa, sentía que ante cualquier movimiento el regaño se la llevaría ella.
Suzy estaba sentada frente a ella y la miraba fijamente.
_Así que eres mi cuñada - Jennie la ignoró, no era así pero nadie sabe el futuro - ya que eres novia de mi hermana, debes hacer todo lo posible para que me agrades, eso significa...- estiró su mano - dame dinero.
Jennie entrecerró los ojos.
_Oyeme, mocosa...
_¡No me importa! - la castaña brincó al oír ese grito - ¡Esta es la casa de tu familia y le debes respeto! ¡¿Y en mi cama, Lisa?! ¡¿Que te pasaba por la cabeza?!
_Mamá - se logró oír apenas - baja la voz, los vecinos podrían escuchar - pedía apenada.
_¡Y que me importa los vecinos! ¡¿Acaso vivimos de ellos?! ¡Te aprovechas que viven solas y Dios sabes cuántas veces habrán manchado la honra de esta casa y encima me pides que baje la voz!
_Mamá...
_¡Mamá, nada!
Jennie tragó nerviosa cuando oyó la puerta de sus espaldas abrirse, esperaba que haya sido todo.
_Bien - la señora se sentó frente a Jennie, respiraba más tranquila, parecía más relajada - Jennie, ¿Verdad? - sonrió amablemente.
_Sí...- observó a Lisa llegar detrás de su madre, se sobaba el trasero y hacia gestos de dolor, ahora entiende que fueron esas palmadas de hace rato - soy Jennie.
_Bien, perdona por todo este alboroto - sonrió - eh...¿Te puedes limpiar mejor? - señaló su cuello y Jennie asintió, aún tenía mucha harina en el cuello - gracias - sostuvo las manos de Jennie y sonreía felíz, la castaña miraba a Lisa en busca de alguna explicación - así que eres novia de mi hija, me alegra que haya conseguido a alguien tan linda como tú.
_Señora, lo que pasó fue que...
_Mira, ya no es necesario mentir, yo no tengo ningún problema, pero eso sí - recalcó - la casa se respeta - miró su cuello.
Jennie trató de cubrirse con su mano, estaba sintiendo mucha vergüenza.
_Señora - pronunció más segura - no es mi intención mentirle y no lo voy a hacer, su hija ya se lo explicó, bebimos y no supim-
_¿Bebieron? - preguntó la señora. Jennie pudo ver a Lisa detrás de su madre haciéndole gestos desesperados, pidiendo que se detenga - Lisa - la pelinegra se congeló en su lugar.