31. Exilio

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Salí de la tienda de yogurt helado, Ben se ofreció para llevarme a casa, pero no lo dejé. Así que yo estaba sola caminando de vuelta a la casa de Luana y Harold.

Mi celular empezó a sonar en mi bolsillo, así que lo saqué. Noah me estaba llamando.


- ¿hola? - dije contestando y poniéndome el teléfono en la oreja.


- Brisa donde estas - me preguntó mi hermano con tono preocupado.


- si donde estas - reconocí la voz de Connor y me hiso reír - ¿estas bien?


- sí, chicos, cálmense - contesté poniendo los ojos en blanco - hace cinco días que ni siquiera se aparecen ¿por qué hoy si?


- porque no se sabe - me reprendió Noah - ¿dónde estuviste y por qué estás tan tarde?


- lo sé, lo siento, Ben me invitó un yogurt helado, no podía negarme - doblé una esquina y al otro lado estaba un chico que me parecía familiar, pero no lo reconocí hasta estar cerca de él.


Mierda Xavier. Mierda me vio.


Intente voltearme, mas mis intentos fueron fallidos, se acercaba a mí.


- Brisa, ¿qué tal contigo? - me preguntó como si nada estuviera pasando.


- Noah, Connor, tengo que colgar - susurré a mi celular, los chicos se quejaron, aun así les corte - bien, supongo


- ¿segura? - levantó una ceja - he oído cosas por ahí


- ¿qué quieres, Xavier? - sinceramente no sabía por qué le estaba hablando como si lo conociera, no era que no lo hacía, pero que me haya interrogado sobre Coral en pleno colegio, no me daba confianza.


- ¿yo? - se señaló a él mismo - ¿por qué dices que quiero algo? - revoleé los ojos - pero adivinaste, quiero que vallas conmigo


Me reí en su cara, sarcásticamente.


- ¿en serio pensaras que iré contigo sin pelear? - pregunté levantando las cejas y el tritón asintió con la cabeza - estas de broma - me acerqué a él amenazadoramente - ni creas que iré


Y diciendo eso, empecé a correr al lado contrario de Xavier, este al darse cuenta que no era una broma empezó a seguirme intentando alcanzarme, pero yo tenía más tiempo mis piernas y ya sabía correr rápido con ellas.


Corrí y seguí corriendo sin ninguna dirección en mente, solo tenía posibilidades que a medida que avanzaba iba descartado: ¿casa de Luana y Harold? eso no, irían ahí y culparían a mis cuidadores por protegerme. ¿Escuela? había visto y leído varias cosas sobre ir a la escuela de noche y ninguna era linda así que tampoco ¿casa de Matt? También me encontrarían ahí ¿Tonia? Tampoco, solo podría ir a un lugar y con mucho espacio para esconderme.

El mar.


Giré por algunas cuadras que iban hacia la playa en donde siempre corríamos. Pero una idea se me pasó por la cabeza. Saqué mi celular y puse la llamada de emergencia, que para ese entonces era el número de Noah.

Atrapada entre dos mundosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora