Una vez que el comandante Poseidón se asegurara de que todos los reclutados hayan llegado bien a la residencia, sin decir nada más se fue, volvió al mar.
Mientras todos entraron corriendo a la casa, ahora nuestra casa, yo me quedé parada en el umbral de la puerta, quería apreciar un poco la vista: todo era blanco, el techo era muy alto, tenía una araña grande en el vestíbulo, al frente de la puerta principal había una escalera de madera con barandas que daba al segundo piso, hacia la derecha estaba la sala de estar y a la izquierda la cocina con el comedor que tenía una mesa muy larga, tener ocho adolescentes no era tan fácil. Escuché que alguien o algo se acercaba corriendo, volteé hacia donde escuchaba las pisadas. Dos animales se acercaba velozmente, se quedaron quietos en frente mío, yo sabía qué eran, perros, me encantaban los perros. Estos eran grandes, sus pelajes sedosos y largos, ambos eran de color miel, eran muy hermosos y tiernos, me agaché hasta llegar a sus alturas, los animales se movían de un lugar a otro, los acaricié, eran suaves. Sentí que alguien se puso a mi costado.
- ellos son Señor y Señora Jones - Luana señaló primero al que estaba más lejos y luego a la que yo estaba acariciando - Ahora, no querrás quedarte sin una habitación, ¿cierto?
Yo solo sonreí, le rasqué las cabezas a los Señores Jones y subí las escaleras al segundo piso. Subí muy rápido la escalera, pues no tenía peso que haga retrasarme. Una vez arriba, vi el largo pasillo donde estaban todos los dormitorios, cuatro en cada lado y uno al extremo, ese seguramente era de Luana y Harold. Caminé buscando una habitación vacía, no había ninguna, todos cerraban la puerta cuando pasaba, excepto mi hermano, quien me miró con ojos lastimeros como diciendo 《lo siento, pero este es mi cuarto》 cuando pasé. Llegué al final del pasillo y me asomé en el último dormitorio. No era de nadie. Entré y me puse cómoda, el techo era celeste como el cielo y las paredes también, no tenía ningún diseño, eso se podría mejorar. Tenía una gran ventana con un silloncito al pie, daba al jardín con la piscina, la cama era grande y tenía sábanas de colores, un gran armario de madera con un espejo al costado, un escritorio con una laptop y una puerta más. Me dio curiosidad y abrí la puerta misteriosa. Era un baño. Tenía un baño para mi sola, que bueno que las demás no hayan elegido esta habitación, sino tendría que compartir el baño y no me gustaba tanto compartir.
Entré y había una gran bañera y al costado una ducha, un lavabo y un retrete, una pequeña ventana en la parte superior, todo el baño era de porcelana blanca. Me agradaba.
Escuché que nos llamaban desde la primera planta, todos salimos de nuestros cuartos y bajamos. En la sala estaban nuestros cuidadores con unas tarjetas en las manos como las que nos habían dado en la playa.
- bien chicos, todos nosotros esperamos que tengan una buena estadía en tierra firme y que parezcan humanos reales, así que... - Harold golpeó el mueble como si fuera un tambor - ¡tendrán sus propias tarjetas de débito y sus celulares!
Los esposos nos empezaron a repartir las tarjetas y las cajas que contenían los celulares a cada uno de nosotros, volteé para ver las caras de mis compañeros y todos tenían mi misma expresión de confusión, sabía qué eran los celulares, pero en nuestros años de entrenamiento, no nos habían enseñado qué eran las "tarjetas de débito",
- ¿qué son las tarjetas de débito? - preguntó mi hermano
- es tu cuenta de ahorro, ahí tienes dinero para gastarlo, eso si, con responsabilidad - explicó Luana con ese típico tono de una madre cuando le da dinero a su hijo pequeño - tienen cinco mil dólares. Es para todo el año, chicos. Así que no se lo gasten rápido.
Me quedé viendo el pedazo de plástico que tenía entre los dedos, había visto una tirada en el mar, pero estaba rota, en cambio la mía no. Tenía que cuidarla muy bien al igual que mi celular, lo metí en el bolsillo del short que tenía puesto. Era grande y por eso sobresalía un poco, me gustaba aunque sólo sea negro, tenía un botón en la parte de abajo algunos agujeros y otros botones al costado que tenían los signos de más y menos por lo que inferí que eran para modular el volumen y en la parte de atrás había una manzana mordida, qué raro logo.
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Atrapada entre dos mundos
Fantasia¿se imaginan que un día unos soldados irrumpen tu casa y te llevan a un cuartel cuando solo tienes ocho años? Eso nos pasó a mi hermano y a mí Y ahora estamos metidos en una estúpida misión Para aprender sobre los humanos Porque nosotros no lo somos...
