Era el cuarto jueves de noviembre, eso quería decir que era Acción de Gracias. No sabía qué era eso, solo que se celebraba en Estados Unidos y Canadá, teníamos que preparar un pavo y estar juntos, como una familia.
Luana decidió que todos nosotros tendríamos que preparar una comida para la cena. En otras palabras hoy comeríamos cosas feas.
Fui una de las encargadas para ir al supermercado a comprar lo que íbamos a usar, claro que Connor se ofreció también y bueno, aquí estábamos.
- ¿y que pensamos preparar? - me preguntó este viendo los estantes de comida.
- no lo sé, creo que podría ser una ensalada, claro que no sé hacer una ensalada humana - repuse poniendo los ojos en blanco.
- ¿y por qué no vamos a recolectar algunas cosas en el mar? - inquirió y en realidad no había pensado algo como eso y seria genial, podríamos hacer recordar un poco más a casa haciendo una comida marina.
- Connor... ¡es una gran idea! - exclamé caminando más rápido y empando el carrito - terminaremos de comprar lo que nos pidieron, lo dejaremos en casa de Luana y Harold y luego iremos al océano.
Una sonrisa se formó en la cara de mi amigo.
Mi celular empezó a sonar y lo saqué para ver quién me estaba llamando: Tonia. Contesté.
- Brisa ¿donde estas? - dijo mi amiga apenas me puse el celular en la oreja - ¿estás con Connor? Si estas con Connor ponme en altavoz
Miré a este, me encogí de hombros e hice lo que Tonia me pidió.
- listo - avisé sonriendo - ya puedes hablar, chaparrita
- ¡oye! - se quejó esta y nosotros soltamos una carcajada - mido metro sesenta, tengo estatura normal. Bueno, pero no era eso lo que les quería decir - hiso una pausa dramática - ¿que harán para Acción de Gracias?
- em... cenaremos con Luana y Harold - respondí - ¿por?
- es que mamá hará una reunión y yo no soy tan fan de eso y me dijo que podría invitar a unos amigo así que... ¡están invitados! Claro, vayan cuando terminen de cenar y todo eso - Tonia hablaba tan fuerte que todo el supermercado ya de había enterado.
- genial - contestó Connor por mí, ya que yo estaba ocupada viendo cuantas personas chismosas volteaban a vernos y reírme de ellas - gracias, amiga Tonia
- de nada, amigo Connor - repuso la mexicana haciéndome reír más fuerte - los espero. Hasta luego, chicos
Cortó la llamada y guardé mi celular en mi bolsillo. Me gustaba la idea de ir a casa de Tonia, sus padres son muy amables y divertidos.
Terminamos de hacer las compras y regresamos a casa de Luana y Harold, dejamos las bolsas con las cosas que nos pidieron encima de mesada de la cocina. Cuando vimos a Micaela entrar, fui nuestra señal para empezar con nuestro teatro.
- ¡oh no! - exclamé creyéndome una artista de primera - Connor, hemos olvidado los ingredientes para hacer nuestra comida - Micaela me miró raro - ¿ahora qué vamos a hacer?
Volteé toda mi cabeza hacia la dirección de Connor y lo miré atentamente, casi sin pestañear, este me devolvió la mirada y se golpeó la frente con la palma de su mano.
- Micaela - esta lo miró - iremos a traer las cosas que faltan ¿le puedes avisar a Luana, por favor?
- claro, Connor - antes de irse me dedico una última mirada como si fuera una cosa rara.
Fruncí el ceño y estaba dispuesta a decir algo por su mirada, pero mi amigo me tomó fuerte de un brazo y me hiso caminar fuera de la casa y sabia que lo estaba haciendo a propósito, con más fuerza de lo normal. No me quejé porque en ese instante me di cuenta la horrible actuación que hice frente a mi compañera de misión. Sinceramente necesitaba unas clases de actuación o de mentir, urgentemente.
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Atrapada entre dos mundos
Fantasía¿se imaginan que un día unos soldados irrumpen tu casa y te llevan a un cuartel cuando solo tienes ocho años? Eso nos pasó a mi hermano y a mí Y ahora estamos metidos en una estúpida misión Para aprender sobre los humanos Porque nosotros no lo somos...
