Epílogo

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Cinco años después...

Habían pasado ya cinco años después de todo lo sucedido, cinco años en los que no había visto a mi familia y en los que no me había convertido en sirena ni una sola vez.

Terminé la escuela como un humano normal, al igual que todos mis amigos y novio. Si, sigo con Matt, luego de eso pasaron algunos meses hasta volver a retomar nuestra relación. Tonia y Connor estuvieron por un tiempo, pero ninguno fue "compatible" así que terminaron y volvieron a ser otra vez muy buenos amigos. Connor, iba a visitar a mi familia y me contaba sobre ella cada vez que podía.

Decidí estudiar Literatura y lo sigo haciendo -quién sabe algún día podría hacer un libro sobre sirenas y tritones, una misión y un amor imposible -en la misma universidad que todos, en realidad, pero claro a exepción de Andrew quien consiguió una beca para Yale.

Hoy va a haber una comida familiar-amical en la casa de Luana y Harold y hasta ahora también la mía y la de Connor porque hoy es mi cumpleaños. Cumplo veintiuno, oficialmente sería mayor de edad en la manada.

- ¿y qué tal te va con David? - le pregunté a mi amiga. Esta soltó un largo suspiro y me miró con los parpados caídos.

- ¿en realidad? - dijo estirándose en el sofá - no lo sé, tengo demasiada tarea, él estudia en otra universidad y ya no nos vemos tanto

David es el actual novio de Tonia, después de que terminara con Connor, él comenzó a invitarla a salir y así fue hasta que aceptó ser su novia. Pero ahora las cosas no iban como lo había sido hace poco más de dos años.

- ¿por qué no terminas con él? - inquirí alzando las cejas.

- porque lo quiero y él me quiere - se encogió de hombros. En ese momento Connor entro a la sala de estar y se sentó en el brazo del sillón - y es buen chico - Tonia lo miró con los ojos más abiertos de lo normal.

- ¡hey! yo era bueno cuando estuve contigo - contraatacó él moviendo un poco la cabeza y haciéndome reír.

Nos quedamos en silencio un rato, no un silencio incomodo, simplemente en silencio.

- chicos, la comida esta lista - gritó Luana desde la mesa del patio donde estaba la piscina.

- vamos, tengo hambre - Tonia se puso de pie de un salto y empezó a ir hacia donde Luana estaba - Lu, yo te ayuda con la mesa... por cierto ¿habrá torta? - pregunto y yo asentí con una sonrisa en la cara - súper

Yo iba a ir a ayudar a Lu y Tonia con la mesa también, pero tocaron la puerta. Grité un "yo abro" y así lo hice aunque ya sabía quién era.

Jalé el enorme pedazo de madera y me topé con Matt, llevaba jeans negros, un polo gris y una chaqueta oscura, si, sigue sin cambiar su estilo, y en una mano tenía una cajita de regalo.

- ¿llegando tarde para impresionar? - inquirí levantando las cejas y recostándome en la puerta.

- me conoces, belleza - Matt sonrió y yo también lo hice - ten - estiró su brazo con la cajita - es para ti

- pero que caballero, señor Lorway - ironicé cogiendo el regalo que me había traído y soltando una carcajada.

- siempre

Abrí la cajita y saqué lo que había dentro. Era un dije de plata con una sirena grabada, miré a Matt con la boca abierta. Era hermoso.

- ¿te ayudo? - me preguntó señalando la cadena y yo asentí con la cabeza, me puse de espaldas y me levanté el cabello, Matt pasó la cadena por delante de mí y luego lo abrochó. Me giré despacio hacia él.

Atrapada entre dos mundosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora