1. La transformación

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La actualidad

Por muchos años nuestra raza se ha escondido de los humanos, pero ya no más. Estoy aquí porque los de mi manada quieren experimentar, haciendo un programa para saber más sobre los humanos, los adolescentes entre 16 y 18 años son los reclutados para esta misión, preparándonos desde que teníamos 8 años, alejándonos de nuestras familias y convertirnos en una especie de soldados.

Mi hermano mayor y yo hemos sido elegidos entre los ocho mejores y hoy mismo iremos a tierra firme durante un año o dos o tres, dependía de tu desempeño, hasta te podías quedar para siempre haciéndote pasar como humanos normales con piernas, en todo ese tiempo debemos aprender sus costumbres y cómo piensan. Mis planes eran sólo cumplir el año obligatorio y luego volver, para estar por fin con mi familia. No quería ir y menos quedarme, no creo que me guste algo en la tierra.

- señorita Brisa - tomó lista el encargado de nuestra misión. Un tritón muy robusto, quien en sus mejores años tuvo que haber tenido el cabello marrón claro que a causa de su edad poco quedaba del color, sustituido por las canas blancas. Su cola, como las de todos los tritones es azul y sus ojos eran grises.

- presente - contesté con voz firme, mientras el comandante me miraba con esa mirada fría que todos los comandantes tienen.

- señor Noah - siguió tomando lista el comandante Poseidón pasando de largo.

- presente - dijo también mi hermano, pero con la voz un poco entrecortada, temerosa y vulnerable.

Mi hermano no tenía un carácter tan fuerte como yo o bueno eso era lo que parecía, él es más pasivo y siempre pensaba dos veces antes de hacer algo que podría lamentar, también era el obediente de la familia, todo lo tenía que hacer per-fec-to, él era el puntual, el educado, el responsable, el aplicado; no me malinterpreten, amo a mi hermano, pero no me gusta que me comparen con él, yo soy más impulsiva, orgullosa, no me portaba tan mal... tan, además que era tardona. En esos aspectos no nos parecíamos en nada, absolutamente, sin embargo físicamente éramos demasiados iguales. Hasta me daba miedo el gran parecido que teníamos. Desde nuestro cabello rubio semi ondulado, nuestros ojos claros, gracias papá, rodeado de nuestras millones de pestañas y nuestras cejas marrones, nuestra piel blanca, y ese horrible lunar en el lado izquierdo del omóplato. La única diferencia notable era el color de la cola. La mía parda, como todas y la de él, azul, también como todos. ¿Acaso no se podían inventar otros colores?

El comandante Poseidón terminó de tomar su bendita lista y se puso en frente de todos los reclutados para volver a hablar.

- ¿están listos para la misión? - dijo casi gritando el hombre. Pasó la mirada a cada uno de nosotros, con esos ojos grises que transmitían dureza y experiencia, intente mirarlo a los ojos, pero su mirada era muy dura, me ganó y tuve que apartar la vista.

- ¡sí, señor! - respondimos todos al unísono, estiramos la espalda y nos pusimos muy rectos.

- ya saben las reglas - continuó el comandante - 1) Ser solo amigos de los humanos. 2) Los humanos no pueden descubrir tu verdadera identidad. Y la más importante de todas 3) No dejar que un humano se convierta en sirena o tritón. Si incumplen alguna de estas reglas, yo personalmente iré y los traeré de vuelta y jamás podrán volver a tierra firme. Y no se olviden de mandarme un informe sobre los humanos cada mes.

Después de que Poseidón o como yo le decía: cabeza de espuma dijera por enésima vez las tres reglas para ir a tierra firme y nos amenazara con ser condenados y nos dijera sobre el informe, todos los reclutados nos formamos en una columna. Era la hora de convertirse en humanos. El comandante nadaba con nosotros detrás de él, teníamos que pasar por la cuidad, donde estarían nuestras familias para despedirse.

Atrapada entre dos mundosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora