Un malentendido

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Aaron dejo de dispararle a la gente porque se había acabado la pintura y por eso estaba aburrido viendo a las personas bailar, intente llevarlo de nuevo a la pista pero no quiso. 

Estaba ansiosa y un poco desesperada porque no llegaba una sorpresa que había preparado, se supone que tenia que llegar antes. 

Voltee a ver a Aaron y me sorprendí al ver que estaba jugando con mis dedos, en un momento metió sus dedos entre los míos y apretó mi mano. Sonreí y cuando mire de nuevo a la pista note que Liam venia a nosotros.

Liam se acerco a mi y me susurro que ya habían llegado las cosas que encargue para la fiesta de Aaron, la sorpresa que se supone que se la tenia que dar iniciando la fiesta. 

—Ahora vuelvo —le dije a Aaron y él levanto la cabeza frunciendo el ceño. 

—¿Qué vas a hacer? 

—No tardo. 

Bajo los dos escalones de la plataforma donde esta la mesa de Aaron y camino a la cocina con Liam. 

Al entrar veo a un chico rubio de ojos azules y lo saludo con un abrazo y un beso en la mejilla. 

—Perdón por la tardanza

—No te preocupes 

Me entrega las bolsas y agarro la bolsa más grande para dársela a Liam, en la bolsa habían varias pulseras, anillos, gafas y corbatas de diferentes colores. Liam ya sabia que tenia que hacer con la bolsa, se la tenia que entregar a el dj y él las iba a estar aventando a los invitados. 

Me quede con la bolsa más pequeña y al abrirla vi las dos coronas que había encargado, una era de rey que iba a ser para Aaron y la otra de reina y pues... Me la iba a poner yo.

—Gracias, ¿Te quieres quedar? 

—Todo por una vieja amiga y tengo otros pedidos que entregar 

—Esta bien. 

Nos despedimos y me fui de nuevo a la fiesta donde vi que el dj estaba aventando las cosas a los invitados. 

Fui con Aaron y note que estaba viendo a detalle unas gafas blancas con brillantina dorada, eran de platico y sin aumento obviamente, él me volteo a mirar y se puso las gafas. 

—Te vez bien con lentes

—¿Qué tienes ahí? —señala la bolsa negra.

Abro la bolsa y saco la corona del rey que era dorada con gemas falsas, la corona era de hierro y la había pedido especialmente para él, por eso es que tardo en llegar. 

—Eres el rey de la fiesta 

Él se sorprendió pero luego me sonrío de lado y se levanto. 

—Si yo soy el rey... ¿Dónde esta tu corona?, porque tu eres mi reina. 

—No tengo corona —mentí 

—Mmmm. 

Escuchamos un ruido en la mesa y cuando ambos volteamos vimos que había una corbata y un anillo. Aaron agarro el anillo y lo miro con detalle, era un anillo de plástico con varios colores mezclados. 

 Toma mi mano derecha y pone el anillo en mi dedo índice. 

—Al ser mi esposa, ya eres la reina y te puedo dar mi corona

—¿Esposa? 

—Si, nos acabamos de casar con este anillo —hace que se va a quitar la corona pero lo detengo. 

Saco mi corona de la bolsa y él sonríe, la agarra y me la pone. La corona igual era dorada y con joyas falsas, era casi igual que la de Aaron pero la mía era más chica. 

El amor tiene consecuenciasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora