Me desperté y me levanté lentamente, traía la misma ropa que ayer así que me quité la playera de Aaron y los shorts que traía dejándome solo en bragas.
Agarré la ropa y la fui a dejar a el cesto de basura.
—Creo que vamos a dormir más seguido en tu cuarto —escucho que dice Aaron.
Me volteó y veo que está acostado en bóxer en mi cama.
Me acerco a él lentamente y después me subo para sentarme en su regazo. Siento sus manos en mi cintura que después suben lentamente por mi espalda desnuda.
—Me gusta tenerte así —dice bajando mi mirada para observar mis pechos.
Pasó un dedo por su torso mientras me muerdo el labio inferior.
—¿Me vas a besar o me dejarás con las ganas?
—Creo que te dejaré con las ganas —dije levantándome.
—Oh eres tan mala.
Voy a mi closet dónde agarró mi toalla, ropa interior nueva—La verdad es que nunca combinó mi ropa interior, y esta vez no fue la excepción ya que agarré un sostén rosa y una bragas negras—, agarré también una playera negra y unos shorts de mezclilla azul claro.
—Elizabeth
Me giró para ver a Aaron que esta sentado en la orilla de mi cama.
—Esta mano —alza su mano derecha — no me hace sentir lo qué tú me haces sentir.
Suelto una risa mientras enrolló la toalla por mi cuerpo.
—Entonces imagíname arrodillada ante ti —dije y salí de el cuarto para entrar a el baño.
Me bañé—con seguro en la puerta por sí Aaron se atrevía a entrar— y después me cambié ahí mismo, me puse una falda café con una sudadera blanca que Aaron me había regalado porque ya no le quedaba pero que a mí me quedaba grande—como unas dos tallas más que la mía—.
Al salir de el baño, fui directamente a la cocina dónde me serví un poco de el cereal que Aaron le gustaba—yo le daba de mis galletas y él de su cereal—, eran unos círculos con un orificio en el centro como las donas pero más pequeñas, eran de varios colores y tenían un sabor dulce pero delicioso, le agregué la leche y agarré una cucharada para disfrutar.
Aaron apareció en la cocina y de inmediato vio el cereal, pasó a lado mío y agarró un plato dónde puso la leche y agregó el cereal.
—¿Son deliciosos?
—Demasiado —dije y él me sonrió.
Ambos nos fuimos a sentar a la mesa pero no hablamos mucho ya que a él le llamaron por celular y estuvo hablando—casi gritando—, durante todo el desayuno.
—¿Qué pasa? —le pregunté cuándo vi que colgó.
Él bufó y apretó la mandíbula para después mirarme.
—Están enojados porque no he hecho directo
—Deberías hacer uno
—Por ahora no
—¿Por qué?
—¿Recuerdas que solo es un pasatiempo?
Asiento y me volteó para volver a desayunar.
Después de terminar de desayunar, me fui a mi cuarto dejando a Aaron hablando de nuevo por teléfono en la sala.
A mi cuarto solo fui por mi celular y al regresar a la sala encontré que Aaron estaba en la puerta hablando con el encargado de paquetería de el edificio que era un señor de unos sesenta años, con el pelo negro pero con muchas canas, moreno y de baja estatura.
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El amor tiene consecuencias
Teen FictionUn amor de la infancia que ella creyó que olvido pero que al regresar a su la ciudad donde creció descubrió que aun tenia sentimientos a él. Él nunca la supero pero al enterarse que tenia pareja, él decidió rendirse para que ella fuera feliz a lado...
