El perdedor

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Nunca fui de las personas que les guste hacer ejercicio, se que es importante para mi salud pero cada que quiero ir a hacer ejercicio siempre me termino arrepintiendo. Pero ahora tenemos que iniciar bien y hacer ejercicio.

Eran las siete de la mañana cuando yo estaba saliendo del departamento para poder ir a un parque que estaba cerca.

Cuando llegue al parque había pocas personas corriendo pero también había personas en bicicleta.

Me hice una coleta improvisada y estiré un poco mis brazos.

¿Para que si vas a correr?

Estiré mis pies y cuando empecé a correr choque con alguien que casi causa que caiga.

—¿Perdón?

Vi a una mujer separándose de mí, llevaba pantalones vaqueros y una sudadera, la capucha de la sudadera cubría su cara así que no la podía ver.

—Te perdono—. Ella levanto la cabeza y pude ver unos ojos azules muy bonitos

Su piel pálida me preocupa ya que no es un color muy agradable que digamos. Hace tiempo tuve problemas alimenticios y ese color pálido era el mismo que yo tenía.

—¿Estás bien?—. Ella me miro de abajo a arriba y cuando conectamos miradas ella asintió.

Se veía mayor que yo, de unos veinte o veintiuno.

—Estoy bien y por favor si te preguntan por una chica con mis características no digas que me visto o por dónde me fui.

Ella se fue por un callejón y me quedé procesando la situación

¿Quién demonios era ella?.

Decidí mejor seguir corriendo y olvidarme de ese momento, solo choque con alguien pero no se ni siquiera su nombre.

Ya había regresado a el departamento, cuándo entre no había nadie pero en el cuarto de mi hermano se escuchaba él hablando con Aurora y en el cuarto de Aaron se escuchaba disparos y él maldiciendo todo y eso significaba que estaba jugando. Me había bañado y lo malo es que me tuve que hacer mi desayuno sola.

Me puse unos shorts y una camisa holgada gris, estaba descalza pero el piso no estaba frio. Estaba en la cocina tratando de buscar el aceite pero no lo encontraba

¿Cómo se supone que hare mi desayuno sin aceite?

Otra cosa que no encontraba era el café pero lo cambie por leche así que el problema era el aceite.

Dos opciones, una es seguir buscando el aceite y la otra es comer otra cosa.

—¿Elizabeth? ¿Tú despertando temprano?

Me giro y encuentro a mi hermano con su pijama y el celular en la mano.

—Fui a correr, ¿Me haces el desayuno?

Él volteó los ojos pero asintió.

Estaba sentada viendo una película mientras mi hermano hacía el desayuno. ¿Por qué le gustaba tanto cocinar para nosotros?.

La película trataba sobre la típica chica tímida que se enamora de el FuckBoy de la escuela. Mi hermano ya estaba hartó de que me quejará pero era imposible quejarme de la película.

—Buenos días mi querido amigo—. Aaron aparece y ve a mi hermano para luego voltear y verme a mí. —También buenos días para ti hermana de mi querido amigo.

Yo lo saludó con la mano y me sigo quejando de la película. Justo cuándo estaba apunto de salir esa escena dónde la chica baila para llamar la atención de el chico me llega un mensaje.

El amor tiene consecuenciasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora