Capítulo 21

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Nuevo capítulo. Disculpen los errores y feliz lectura.

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Un suspiro. Un movimiento sobresaltado. Y un golpe.

—¡Mierda! ¿Estás bien? – Emma preguntó mientras miraba por encima del borde del sofá hacia donde Regina acababa de aterrizar en el suelo.

—Sí – gimió la morena, frotándose la cadera.

—¿Qué estás haciendo allí atrás? – indagó la rubia, incorporándose y dirigiendo su atención a su hijo que aún estaba parado en la puerta, mirando con curiosidad entre las dos mujeres que, hasta unos segundos antes, habían estado recostadas en los brazos de la otra.

—La película fue una mierda – frunció el ceño – Quería volver a casa.

Emma frunció el ceño ante la excusa, sabiendo por la mirada en el rostro de su hijo que había estado molesto por algo, pero también sabiendo que ese no era el momento de discutirlo.

—Oh, está bien – dijo justo cuando Regina se levantaba del suelo y se movía para sentarse en el sillón al otro lado de la sala, poniendo la mayor distancia posible entre las dos.

—¿Qué necesitas decirme? – Henry repitió, mirando entre su profesora de historia y su madre, quienes estaban un poco sonrojadas.

—Umm – murmuró Emma con una mirada de reojo a la morena – Bueno... la cosa es... ok, aquí está la cosa. Regina y yo... lo que estoy tratando de decirte es.

—Están juntas – terminó Henry por la tartamuda mujer.

Emma parpadeó — ¿Qué?

—Tú y Regina, son pareja – aclaró.

—¿Cómo supiste? – preguntó.

—Bueno, no estaba completamente seguro hasta hace unos dos minutos, pero incluso antes de verlas en el sofá, sabía que eran más que amigas. No son exactamente sutiles – se encogió de hombros.

—Y... ¿estás bien con eso? – indagó con el corazón acelerado mientras esperaba la respuesta de su hijo.

—No me importa con quien folles, siempre y cuando toda la escuela no descubra que mi madre es lesbiana – dijo antes de desaparecer en el pasillo con fuertes pasos en las escaleras.

Emma se volvió para mirar a Regina, con la boca abierta.

—¿Qué acaba de suceder? – preguntó mientras la morena cruzaba y se acomodaba de nuevo en el sofá.

—No estoy segura – respondió.

—¿Él está de acuerdo con que estemos juntas? No podría decirlo por las palabrotas y el comentario posiblemente homofóbico – comentó la rubia frotándose la frente confundida.

Regina se rió entre dientes — No creo que haya querido decir "lesbiana" de forma despectiva. Es un adolescente, Emma, por supuesto que no quiere que sus amigos se enteren de que su madre, que también es profesora de geografía, se acuesta con una mujer, quien también es su profesora de historia. Eso es material de fantasía para sus cuerpos cargados de hormonas.

—Asqueroso – respondió – Y no nos acostamos o "follamos" como mi querido hijo lo expresó con tanta elocuencia.

—Todavía no – dijo Regina – Pero estoy bastante segura de que la verdadera naturaleza de nuestra relación a puerta cerrada significa muy poco para los adolescentes cuando están, eh, dándose placer a sí mismos.

—Oh, ¡Dios mío, cállate! – Emma se rió.

—Hazlo.

La boca de Regina fue inmediatamente cubierta por labios ansiosos, la lengua de Emma buscó la entrada rápidamente y un gemido ahogado se le escapó mientras saboreaba a la morena nuevamente. El corazón de Regina latía con fuerza en su pecho mientras el beso continuaba, las sensaciones que creaban la lengua y los labios de la rubia hacían que su núcleo palpitara.

Troubled TeachersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora