𝖓𝖎𝖓̃𝖆 𝖙𝖔𝖓𝖙𝖆| ❛ El destino aveces se equivoca y hace tres nudos en un mismo hilo rojo❜
Wang [T/N] es una chica de 18 años que ingreso a la universidad de sus sueños con su mejor amiga Shancai. [T/N] entro a la Universidad Mingde sin saber qu...
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Corrí lo más rápido que pude de ahí y me detuve a unas cuantas calles por el cansancio. Me recargue en la pared de una casa para tomar aire.
— ¿Por qué? ¿No sé supone que no tendría nada que ver con él? —me dije a mi misma— Tengo que decírselo a Shancai.
Empeze a caminar de nuevo pero ahora a paso tranquilo contemplado los edificios de Shanghai. Me detuve un momento al ver una parada de autobuses dónde tenía un pequeño recuerdo con Lei.
— Lei... —solte un suspiro— Sabía que me arrepentiría. —sacudi mi cabeza— No. Si Lei está feliz, tú también lo estás. Debes olvidarte de él niña tonta. —golpee mi cabeza mientras cerraba los ojos fuertemente.
Volvi a caminar mientras ese recuerdo de Lei se venía a mi mente:
[T/N], Te vez adorable hoy
Volví a soltar un suspiro y caminé cabizbaja. Esperaba que ese recuerdo se fuera de mi mente, Lei tiene a Jing y eso le hace feliz, y si él está feliz yo también lo estoy
[....]
Llegué a casa y el señor Dong estaban hablando por teléfono en la cocina con la señora Dong a un lado de el, me acerque a ellos y los mire confundida.
— Señores Dong. —los mire.
— ¿Lo vez? Ya llegó. —me mira— Yo tenía razón sobre su trasero.
Me mire y me cruze de brazos, seguro la señora Dong dijo algo como: Su trasero es grande. Los volví a mirar y ellos se miraron el uno a otro.
— [T/N], ¿llegaste? —dijo el señor Dong levantándose de la mesa.
La señora Dong tomo un mata moscas y me me dió un golpe en la espalda. Yo corrí rápidamente hasta la habitación de Shancai mientras el señor dong detenía a su esposa.
Abrí rápidamente la puerta y la cerré de igual manera.
— ¿[T/N]? ¿Llegaste? —pregunto Shancai levantándose de su cama— ¿Que pasa?
— Una larga historia. —dije tratando de que la señora Dong no entrara.
— Al final siempre me terminas pegando a mi. —escuche al señor Dong desde el otro lado de la puerta.
— Señora dong. Estuve en un elevador. Toda la noche. —explique.
— ¿No podías llamarnos? —dijo la señora Dong.
— Mi teléfono no funciona. —mire a Shancai y ella asintió
— ¿El elevador y el teléfono roto? Estás mintiendo. Eres una mala chica.
Shancai saco mi teléfono de mi bolso y lo abrió para que la señora Dong pudiese tocar la batería que estaba caliente.
— No estoy mintiendo. —shancai me dió mi teléfono— ¿Ve? Mi teléfono no funciona.