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Desde días atrás, el sultán Solimán llevaba pensando en los compromisos de sus hijas, ¿la razón? Sencillamente, Rustem pasha había pedido la mano de su hija menor, Mihrimah.
¿Y Raziye? Había pensado en que ella no había deseado contraer matrimonio, los años pasaban, Raziye era una mujer madura que siempre estuvo con sus hermanos, pero ellos no iban a estar siempre juntos, necesitaban hacer una familia.
El visir que quedaba era Balibey, un hombre considerablemente mayor que Raziye, pero era la mejor opción para ella. Balibey podría protegerla así como Rustem protegería a su hija Mihrimah. 
Además de asegurar un buen matrimonio que beneficie a las dos sultanas, también aseguraría la lealtad de dos de sus mejores hombres. Lo había decidido.

Raziye no podía decir que si, no era porque no quisiera, realmente Balibey le parecía un buen hombre, atractivo y fuerte, no podía negar que le había gustado pero aún no hablaba bien con Mihrimah ¿Qué pasaría con ella? Mihrimah estaba interesada en Balibey pero aún faltaba la opinión de el susodicho.

Antes de que Raziye pudiera decir algo el guardia de la puerta anuncio la presencia de  la Sultana Hürrem, de Mihrimah y del principe Mehmed.

—Su majestad— los tres recién llegados hicieron una reverencia. Raziye miró a Mihrimah con notable preocupación.

—Es bueno que estén aquí, he tomado muchas decisiones.
Mihrimah, mi sol. He aceptado la pedida de mano que Rustem pasha me solicitó, te casarás con él, solamente si tú estás de escuerdo.— Mihrimah miró a su madre, Hürrem estaba al tanto y a ella le beneficiaba el compromiso, pero Mihrimah, no quería una vida a lado de Rustem.

—Majestad... Lo siento, deme unos días para pensar en que responder.

—Asi será, Raziye tú también tendrás unos días para decidir si Balibey será tú esposo

—¿Balibey? Padre has comprometido a la sultana con Balibey

—¡Mihrimah!— Hürrem trató de poner un alto a la actitud de su hija.

—Mihrimah... Vamos afuera, vamos ahora. Majestad, tendremos una respuesta.— ambas hicieron una reverencia, Mihrimah y Raziye salieron de ahí.

—Mehmed, también he tomado una decisión sobre la princesa Ana. De todos mis hijos he intentado casar a Mustafa con una princesa, pero no ha resultado. Así que esta vez, he decidido que la princesa Ana se comprometa contigo, el reino de Polonia es un fuerte aliado y también, necesitas a una mujer como ella a tu lado.

—Majestad, no he tenido la oportunidad de relacionarme de esa manera con la princesa Ana, pero no me negare a una orden suya. Trataré de llevarme bien con ella.

—La princesa Ana solo garantiza una alianza.... Mehmed, también me da un poco de alivio, estoy seguro de que a su lado, estarás a salvo, de quién sea.— el sultán miró a su esposa la cual asintió moviendo su cabeza, la seguridad del principe Mehmed era primordial, a diferencia de sus hermanos el siguiente en la sucesión al trono era él. Sus hermanos mayores se habían negado a hacer el juramento y por palabras de ellos deseaban estar junto al sultán como hijos o como guerreros.

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—¡Mihrimah! ¡Mihrimah espera!— Raziye iba detrás de ella tratando de que se detuviera y la escuchara.

—¿Que es lo que quiere Sultana? Quieres dejarme en claro que su petición fue aceptada por nuestro padre

—Mihrimah yo no le pedí esto  a su majestad. No he aceptado porque sabía que tienes un interés amoroso por Balibey

—¿y usted Sultana?— las cosas comenzaban a ponerse tensas entre ellas. —¿Usted no tiene interés por él?

—Es un buen hombre, me gusta debo admitirlo. Pero no solo importa si las dos tenemos interés en él, o si tú lo conociste primero, también importa la opinión de Balibey. Mihrimah, si él corresponde tus sentimientos y no desea este compromiso, me negare a aceptar.

—Balibey aceptará las órdenes de su majestad, no lo conoces, es muy fiel a nuestro padre— Mihrimah respondió, Raziye suspiró un poco y mordió sus labios para evitar no sonar tan cruel

—Si él también te ama, entonces no aceptará. Rustem pasha está también, si Balibey admite que te ama a ti entonces le pediré a mi padre que me comprometo con Rustem, sea como sea, es el mismo resultado. Solo, hablar con él y esperaré la respuesta, y como sea que resulten las cosas, recuerda que soy tu hermana, voy a apreciarte aún si te enojas toda la vida conmigo.— Raziye sonrió débilmente y se fue de ahí hasta sus aposentos.

Hürrem que había escuchado la plática se mantuvo detrás de aquel muro hasta que Mihrimah se fue también.

O hala kalbinde SolimánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora