La mirada de la sultana Hürrem estaba perdida en la vista que ofrecía aquél balcón, Solimán estaba a su lado, pero en ese momento ninguna palabra salía de él.
El silencio gobernaba en ese lugar y cada minuto que pasaba así, todo se hacía más incómodo para la sultana.—¿Quién era ella?— no fue necesario que dijera su nombre, el sultán sabía de quién hablaba.
—Zahra...— Solimán dijo con tono suave y lleno de melancolía. —Fue el primer gran amor se mi vida. Fue la mayor felicidad que pude haber deseado a mi corta edad.
La conocí, en un baile igual que a ti— Hürrem miró al sultán, esas palabras no le habían gustado del todo. —Cuando ví por primera vez sus ojos traviesos, no pude evitar quererlos.
Cuando escuché su voz y su risa, mi corazón quedó perplejo. Zahra, era una mujer muy confiada en sí misma, la primera en desafiarme y jugar conmigo. Ella era capaz de mostrarme su lado valiente y luego, parecer la más indefensa de las creaturas al estar en mis brazos.— su sonrisa era notoria en el sultán, no se podía ocultar, Hürrem podía sentir los sentimientos de aquel principe enamorado. —Era mi miel, era mi condimento, mi otra mitad. Un solo susurro de ella, el aroma de su cabello, su risa... Era suficiente para tenerme a sus pies. Las palabras que de ella salían eran mi más sagrado tesoro, su corazón puro era mi alimento, ella me dió su vida y yo, le di la mía. Nos pertenecíamos uno al otro. Cómo príncipe, no ame a otra mujer, nunca entregué mi corazón de esa manera tan intensa, como lo hice con Zahra. No hasta que apareciste tú.— los celos que Hürrem estaba sintiendo disminuyeron un poco al escuchar al sultán. —Mi corazón fue flechado dos veces, por una mujer sonriente, llena de carisma y, que no tiene miedo de hacerme saber, que está en mi corazón y no hay nadie más que ella.—Majestad... ¿Soy como ella? ¿Usted me eligió por ser como Zahra?— Solimán tomó la mano de Hürrem.
—Ustedes dos no son iguales. Zahra sigue en mi corazón, el tiempo no logrará que borre su imagen de mi. Ella me lo dijo antes de morir, que la siguiente mujer que yo amara, debía ser feliz, que yo, supiera como tratarla. Zahra me enseñó a amar, me elevó lo más alto y cuando se fue, me dejó caer, mi corazón se hundió en la oscura y fría soledad, pensé que nunca amaría a alguien nuevamente... Cuando mi corazón estaba terminando de ahogarse, una suave mano le ofreció ayuda y le enseño que podía amar nuevamente. Hürrem, tú eres esa mano. Tú me hicistes amar de nuevo y estoy seguro, que dónde Zahra esté, mira feliz esto que somos. Ella sabe, que mi corazón está reparado gracias a ti.
—Si ella siguiera con vida ¿Aún me amaría?— Solimán suspiró mientras miraba a su esposa... Hürrem pudo ver la respuesta en sus ojos. —Debió ser, una persona hermosa, para que usted dude al responder. Lo entiendo, si la sultana Zahra estuviera aquí, yo... No estaría a su lado
—Solo Allah, sabe que hubiera pasando. Solo se, que tú eres mi destino ahora.
°
•El anuncio del compromiso había sido corto, el sultán solo comunicó que uno de sus príncipes iba a contraer matrimonio con la princesa Ana, aunque, no dijo quien.
Ana había hablado con cada aun de los príncipes incluyendo a los más pequeños, recuerdaba como ahora, se encontraba en una competencia de arco.—¿Realmente es buena?— Mehmed cuestionaba.
—Mi padre quería un varón. Tardó para que mis hermanos nacieran, así que mientras ellos crecían, me enseñó a tirar con arco.
—¿Puedo ponerlo a prueba princesa?— Ana sonrió con competitividad.
—con una condición—Mehmed asintió —saldremos de casería juntos si gano
Los príncipes y sultanas miraban ese momento, mientras Ana se preparaba y Mehmed colocaba los blancos.
—¡Ten cuidado hermano!— dijo Murad. —Ella es tan buena en el arco, como cualquiera de nosotros.
—Mehmed también es muy hábil— Dijo Bayaceto.
Ana rió un poco y se colocó en posición.—Tres flechas seguidas ¿De acuerdo?— una vez le dió la señal, Ana disparó cada una de las flechas, dando en el blanco las tres. Los presentes no pudieron evitar aplaudirle. —¡Buena suerte alteza! Vas a necesitarla
—Ya verá princesa Ana— Mehmed tomó el arco, cuando tuvo la seña disparó cada flecha, las dos primeras dando en el blanco pero la última paso un poco mal quedándose en el césped. Ana sonrió mirando al principe
—Entonces... ¿Mañana a primera hora?
°
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O hala kalbinde Solimán
Fanficsegunda parte. (busca en mi perfil la primer parte para que puedas entender) Ellos nunca murieron. Están de regreso. Solimán tiene cuatro hijos mayores. Solimán sigue teniendo presente a Zahra....¿cómo explicará todo a sus hijos? una invitada en...