¿Podría haber sentimiento más cruel? No entendía el sufrimiento por el que su hermana estaba pasando, pero no debía pensar demasiado para saber que aquellas palabras habían destrozado a Mihrimah.
—¿Por qué no quieres a Mihrimah Balibey?— la pregunta de la sultana Hürrem era bastante clara y la respuesta del contrario lo era aún más.
—Aun la veo como esa pequeña Sultana, no puedo verla con otros ojos.— Mihrimah había escuchado eso, sus ojos comenzaron a derramar lágrimas de inmediato, ¿Y Raziye? ¿Por qué ella estaba ahí? Porqué la sultana Hürrem se había encargado de que las dos lo escucharan.
—Mihrimah...— Raziye se acercó a ella y la abrazó, la menor de las hermanas no reaccionó hasta después, se hizo a un lado y miró a Raziye con una profunda tristeza y dolor, no pudo decir nada, no fue hasta que la sultana Hürrem salió de ese lugar para verlas a ambas.
—Ahora lo entiendes, Balibey no corresponde tus sentimientos... En cambio Rustem pasha, daría su vida por ti
—Sultana— Hürrem miró a Raziye ante su llamado. —No espere solucionar esto con el amor del pasha, Mihrimah, eso no puede obligarte, si no deseas hacerlo, no lo hagas, nadie puede obligarte, y eso lo sabes.
Piénsalo bien— Raziye le hizo una reverencia a Hürrem y fue hasta sus aposentos.—¿Qué harás hermana?— Osman preguntaba a Raziye después de que ella les platicara la decisión de Solimán, sus hermanos mostraban interés por esto, ellos habían ido al palacio para estar con su padre pero ahora, su hermana debía cansarse y no solo eso, su hermana menor también lo haría.
—No lo sé, no deseo ir contra las órdenes de nuestro padre. Pero Mihrimah, ella ama a Balibey, yo... Yo no puedo decir que lo amo, me agrada, es atractivo y... Fuerte, nuestro matrimonio podría ser beneficioso igual que él se Rustem y Mihrimah.
—Mihrimah no será feliz— está vez habló Murad. —¿Es eso lo que te preocupa? Raziye, no puedes cargar con todo, siempre te preocupas por qué nosotros seamos felices y ahora también piensas en la felicidad de Mihrimah y nuestros hermanitos. Pero ¿Qué hay de ti? No eres solo una sultana, eres una humana, también mereces ser feliz. No puedes arriesgar tu propia felicidad, aveces, se tiene que ser un poco egoísta.
—Pero aceptar el compromiso, significa hacer sufrir a Mihrimah, no pienso hacerle eso.
—Mihrimah y tú no son unas niñas que pelearán un dulce o un par de aretes. Balibey es una persona, también tiene sentimientos, Mihrimah debe entender que no puede obligar a que alguien corresponda sus sentimientos y si Balibey tampoco siente algo por ti, creo que lo mejor sería que te negaras— Raziye suspiró pesadamente, ¿Desde cuándo vivir se había hecho agotador? Claro, eran las consecuencias por haber regresado al palacio como los hijos del sultán, ellos sabían que habría ahora debía afrontarlos, sus hermanos tenían razón.
Ella era la Sultana Raziye, la única hija del sultán Solimán con su primera mujer, la Sultana Zahra, debía honrar la memoria de su madre. Por ella, por la vida de ella y cada uno de sus hermanos no dejaría que estás cosas la derrotaran.
—hablaré con Balibey.— Raziye sonrió y abrazó a sus tres hermanos. —No se que haría sin ustedes. Los quiero.
—y nosotros a ti, anda ve Raziye.— Ahmed sonrió ampliamente dándole ánimos a su hermana.
Tal y como era su propósito, encontró a Balibey en los pasillos del palacio, al verla, él hizo una reverencia y caminó detrás de ella cuando le hizo aquella seña con su dedo que indicaba que las siguiera llegando al jardín secreto. El soldado no dijo nada, obsevó a la mujer caminar hasta la única ventana que daba una corta vista al mar, se colocó a su lado mirando el perfil de la sultana perdido en las aguas del océano.
—¿Sultana?— Balibey podía haber continuado mirando a Raziye, pero si alguien los encontraba en ese lugar, seguramente habría un mal entendido con el sultán que, aunque había ordenado un compromiso, podría enfadarse si le llegaba el rumor de que estaba demasiado cerca de su hija mayor.
—balibey... ¿Estás enamorado de alguien?— preguntó en un tono sutil
—Lo estuve dos veces. Hace años— respondió Balibey.
—Entonces, sabes lo que se siente.— la Sultana hizo una pausa para girar un poco su cuerpo y poder verlo. —este compromiso... ¿Quieres hacerlo? Tu lealtad al imperio no tiene que obligarte a contraer un matrimonio que no quieras, si no deseas casarte conmigo, yo me negaré ante su majestad, así no recibieras un castigo y podrás seguir siendo un hombre libre.
Para mí, casarme o no, no importa mucho, solo deseo asegurar la vida de mis hermanos en este palacio lleno de sangre y lágrimas.— Balibey miró los ojos azules de Raziye y por acto natural llevó su mano hasta la mano de ella.—Sultana, deseo escapar de todo esto, pero es imposible para mí. Especialmente ahora, conocer sus motivos me hacen querer ayudarla. Aceptaré el compromiso con usted, por sus hermanos y por su vida, y para favorecer al imperio.
—Solo debo pedirte una cosa. Lealtad, no puedes traicionarme, de ningúna manera.
—que Allah me castigue si cometo algún error.
—Entonces, nuestro compromiso se realizará, Balibey... Gracias.— Raziye Sonrió ampliamente antes de irse de ahí, ahora solo quedaba mantenerse firme ante su decisión, no detenerse, por nada, ni por nadie.
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O hala kalbinde Solimán
Fanfictionsegunda parte. (busca en mi perfil la primer parte para que puedas entender) Ellos nunca murieron. Están de regreso. Solimán tiene cuatro hijos mayores. Solimán sigue teniendo presente a Zahra....¿cómo explicará todo a sus hijos? una invitada en...