Devocional: ¿De quién buscas agrado?

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Día 14:

Isaías 29: 13
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;

-En ocasiones como creyentes podemos estar practicando una conducta errada, como en este caso de Israel. Pues ellos adoraban a el único y verdadero Dios Jehová, y aunque externamente era legal o aprobado por su religión, la realidad es que su adoración era pura hipocresía. Lo triste es que era una hipocresía consciente, la misma que practicaban teniendo el conocimiento.

Hebreo 10:26
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados

-Es mejor temer a Dios que desear agradar a los hombres. Pues los Israelitas adoraban a Dios para ser vistos por los hombres, porque temían ser vistos ante ellos cómo hombres sin principios en su religión y costumbres. Por esto aún teniendo el conocimiento de que su mirada debe estar puesta en Cristo Jesús, y buscarle con sinceridad e incluso con su corazón, no lo hacían. Mas bien le honraban con su boca y se jactaban de tener el mayor conocimiento pero estaban muy lejos de Dios.

Efesios 2:9
no por obras, para que nadie se gloríe.

-No podemos querer justificarnos por las obras que hagamos porque si aún tenemos el conocimiento de la verdad pero no hay una conversión en nosotros entonces no estamos siendo cristianos prácticos y eficientes. Porque aquel que adquiere el conocimiento de la verdad debe convertirse de corazón a la misma y vivirla.

Isaías 29:15
Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?!

-Podemos ver que estos se enorgullecían a causa del cumplimiento externo de la ley ante los hombres, pero de que vale ser tenido como puro e integro en el exterior cuando en el interior no se aplica. El problema radica en que el hombre busca ser reconocido y recompensado por los hombres cuando la recompensa verdadera proviene del cielo y nos será entregada por Dios. De nada valdrá el ocultar nuestras malas obras ante los hombres, porque los podremos engañar a ellos y a nosotros mismos, pero no podremos engañar a Dios.

Jeremías 17:10
Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Por: AGQ
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Bendecido Jueves

Que sea la paz de Dios sobre cada uno,
amén.🕊

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