Día 84:
Proverbios 13:4
El alma del perezoso desea, y nada alcanza;
Mas el alma de los diligentes será prosperada.
-La vida del creyente no es fácil, requiere de mucha disciplina y sobre todo de constante dedicación a Dios y a la obra. Porque si no disciplinamos nuestro cuerpo y sujetamos los deseos del mismo a Cristo, vamos a fracasar en el camino. Pero si queremos como creyentes ser efectivos en las manos del Señor debemos de reconocer cuando estamos enfrentando una dificultad y cómo nos encontramos para así disciplinarnos. De modo que tras reconocer si estamos siendo visitados o incluso dominados por la indiferencia, la comodidad, la apatía, la pereza, el ocio y el desinterés espiritual, corramos a los pies de Cristo una vez podemos identificar lo que nos está debilitando y así pedir al Señor que nos ayude a sacudirnos de ello y no permitir que nos gobierne para así poder alcanzar las bendiciones que Dios quiere darnos desde hace mucho. Pues en ocasiones podemos desear y incluso anhelar hacer muchas cosas para Dios, pero ninguna de ellas es sostenida. ¿Porque? Por el simple hecho de que una vez deseamos alcanzar algo debemos de ejecutarlo y ser diligentes en ello para poder ver los frutos o la recompensa de tu trabajo en Dios.
Proverbios 10:4-5
La mano negligente empobrece;
Mas la mano de los diligentes enriquece.
El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
-Muchas veces a causa de la pereza y con el conformarnos con ser simples soñadores en Dios, no logramos alcanzar nada, sino que podemos ver cómo empieza a escasear la provisión financiera, alimenticia o incluso la espiritual y comienzas a vivir estancado. De modo que lo que necesitas cuando llega se hace nada. Y la culpa de que estemos enfrentando esta situación no es de Dios, sino de nosotros por dar migajas cuando podemos y debemos dar lo mejor de cada cosa a Dios primero. Si él permite que pases por eso es para que puedas volver a trabajar con diligencia y no sólo estar deseando lo propio y aquello que te ha de satisfacer. Hay que aprender a ser diligentes, rápidos para lo que Dios nos ha entregado, porque la recompensa de valor proviene del cielo y no de la tierra.
Proverbios 10:22
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.
-Una vez comiences a caminar en fe y ejecutar aquello para lo cuál has sido llamado y una vez descuidaste, será necesario que esta vez desciendas a restaurar y volver a construir lo que se había destruido. Aquello que dabas por perdido Dios te lo devolverá y ya no habrá más tristeza si no que lo que en su momento escaseó, será provisto al por mayor.
Romanos 12:11-13
En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
-Volvamos a las primeras obras del evangelio, examinemos nuestro interior y delante del Señor reconozcamos lo que debemos de volver a hacer. Pues si no caminas en fe, no habrán obras dignas de arrepentimiento. Pues la fe sin obra es muerta, sacúdete el polvo y vuelve delante de Dios para que retomes tu lugar, ten por seguro que Dios te ayudará. Busca ser lleno del Poder de Dios y parecerte a Él. Todo lo demás que deseas o anhelas luego vendrá por añadidura, asi que enfócate en servir a Dios primero. Dios desea que prosperes en todo lo que emprendas, pero es necesario primero mirarlo a Él antes de que lo demás suceda.
Por: AGQ
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Mi Devocional Diario
EspiritualHola, Dios bendiga tu vida En este libro encontrarás cada día un devocional guiado por el Espíritu Santo de Dios a través de la Biblia, para que ministre tu corazón. Espero que cada día puedas ser grandemente edificado y se aumente tu conocimiento...
