—Gohan, cuando entres, arrodíllate inmediatamente. No lo mires directo a los ojos... No hables si no te hablan primero y no menciones nada sobre la Tierra o tu familia, ¿de acuerdo? —dijo Raditz, mirando a su sobrino con preocupación.
Vegeta observaba mientras el niño asentía en confirmación.
—Sí, papá Raditz. Pero, ¿y si me hace una pregunta?
—Yo hablaré por ti —ofreció Vegeta, mirando con orgullo el sello de la raza Saiyajin en el pecho del niño—. Y asegúrate de bajar tu Ki. No tengo intención de mostrar a Freezer lo fuerte que eres.
En los últimos meses, el Príncipe Saiyajin había tenido una de las experiencias más confusas de su vida. El mestizo era casi tóxico, convirtiendo a uno de sus más fieles guerreros Saiyajin en un padre neurótico. Raditz se esforzaba demasiado para asegurarse de que Gohan estuviera cómodo, de que siempre tuviera comida y agua y cualquier otra cosa que necesitase. Su constante sobreprotección había hecho a Vegeta tener que encargarse de su entrenamiento. Que era de dónde venía la verdadera confusión.
Gohan estaba sobresaliendo, llegando a un nivel que jamás había esperado. Había incluso sobrepasado por mucho su propio nivel cuando tenía su edad. Y se suponía que nadie podía ser más fuerte que un Príncipe Saiyajin, especialmente no el hijo mestizo de un soldado de tercera clase. Lo que le provocaba aún más de esa maldita confusión. Porque a pesar de que Vegeta sabía que debería estar furioso ante la idea de que Gohan pudiese superarlo algún día... no lo estaba. Aquella idea solo le causaba más emoción, más certeza de que con el tiempo, Freezer estaría muerto a los pies de un Saiyajin.
—¿Tío Vegeta?
El Saiyajin entrecerró lo ojos antes de voltear.
—¿Sí, mocoso?
—Este hombre... ¿es el que mató a tu familia?
—No es ningún hombre, Gohan —respondió Vegeta resoplando.
Nappa se acercó corriendo por el pasillo, completando así la pequeña banda Saiyajin. Vegeta golpeó dos veces la puerta, lo necesario para que ésta se abriera revelando a Zarbon.
—Los monos han llegado —dijo él, y luego se hizo a un lado, permitiéndoles entrar.
Vegeta vio a Gohan temblar mientras entraban a la oscura habitación. El niño envolvió su cola alrededor de su cintura, una táctica de defensa que había adoptado y de la cual Vegeta estaba muy agradecido. Meses atrás, el muchacho se hubiera encogido cobardemente en una esquina o envuelto sus regordetes brazos alrededor de la pierna de Raditz. Pero se limitó a tragar saliva, sin siquiera pestañear cuando Freezer se acercó y colocó un dedo bajo su barbilla.
—Alguien olvidó el protocolo de reproducción —sus ojos fríos de lagarto levantaron la vista desde Gohan hasta Raditz—. ¿Por qué simplemente no lo asesinaste? Su poder de pelea es casi tan débil como el de la pequeña terrícola que tenía Vegeta.
—¿El tío Vegeta tenía una terrícola, Señor Freezer?
Vegeta tuvo que contener un gruñido. "¡Ese mocoso!" Gohan lo estaba desobedeciendo deliberadamente, ¿y para qué? ¿Por pura curiosidad? Había oído hablar de la estúpida mujer de la Tierra antes, ¿y ahora se atrevió a preguntarle sobre ella a Freezer?
—Tu hijo necesita un bozal, Raditz —dijo Freezer, antes de observar con detenimiento el logo en el pecho del pequeño y echarse a reír—. ¿Qué es lo que lleva puesto? ¿Es ese el sello del Planeta Vegeta? Qué adorable. ¡No me digas que ahora es tu heredero! ¡Qué emocionante! ¡Jaja!
Nappa tuvo que sostener el hombro de Vegeta para evitar que éste golpee a su señor en la cara. Vegeta sacudió el agarre del hombre y miró a Freezer, con los ojos llenos de odio.
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Deseos Peligrosos (Vegebul)
FanfictionAU. Secuela de "Pide un deseo" ¡Ten cuidado con lo que deseas! Luego de su regreso a la Tierra, Bulma hace lo posible para olvidar su aventura en el espacio. Pero las repercusiones de su deseo continúan, especialmente luego del inevitable reencuentr...
