Capítulo 8: Complicaciones

1.4K 117 22
                                        

Pensó que Yamcha no estaría muy feliz con él después de lo sucedido, pero jamás se imaginó que estaría tan enojado. No estaba seguro si alguna vez había visto a Yamcha perder los estribos de esa manera. Sin embargo, puede que esta vez la situación lo ameritara.

—¡No puedo creerlo! ¿Cómo pudiste dejar que sucediera? ¿Acaso no te importa para nada lo que suceda con Bulma?

Gokú parpadeó lentamente y dio un paso atrás. Yamcha se recuperó rápidamente del duro golpe de Vegeta, gracias a un pequeño niño Namekuseijin llamado Dende. Gokú decidió ignorar por ahora el arrebato de Yamcha.

—Quiero agradecerte nuevamente por curar a mi amigo, Dende. ¡Fue algo sorprendente!

El niño negó con la cabeza. Era muy pequeño, y le recordaba mucho a Piccolo cuando era joven. Pero la sonrisa de Dende era mucho más afable, más serena a pesar de la precaria situación en la que se encontraban. Le hizo pensar que, tal vez, si Piccolo hubiera vivido, podría haber sido así... eventualmente. Gokú había vislumbrado un destello de honor; la noble mirada de un luchador en sus ojos cuando ambos se enfrentaron juntos contra Raditz. Y ese hombre que alguna vez fue su enemigo, ahora había muerto tratando de proteger a su hijo. Ahora, si tan solo pudiera convencer a los demás de revivirlo...

—Gokú, ¿estás escuchando? ¡Acaban de secuestrar a Bulma! Tenemos que salvarla —Yamcha lo agarró de su camisa y lo obligó voltearse a mirarlo—. ¡Quién sabe lo que podrían hacerle! Esos bastardos...

—¡No son bastardos! —exclamó Gohan—. Son buenos conmigo. Me enseñaron a ser más fuerte, papá, como siempre quisiste que fuese. Ya no... ya no tengo tanto miedo a las cosas como antes. Ellos me enseñaron a ser valiente.

—Supongo que eso es cierto —dijo Krillin, levantando una ceja—. El niño solía asustarse hasta de las olas...

—Sí. Ellos me ayudaron... bueno, el Señor Nappa no mucho; pero el Tío Raditz y el Tío Vegeta no parecían confiar tanto en él de todos modos.

—Vegeta... ese es el tipo que se atrevió a golpearme, ¿verdad? —dijo Yamcha, con tono de burla—. Mira, Gohan. Son hombres malos. Tu tío te secuestró y te lavó el cerebro. Y debemos impedir que lastimen a Bulma.

Gohan entrecerró los ojos, envolviendo con fuerza su cola alrededor de su cintura.

—No lo conozco, Señor, pero si las historias de papá son ciertas, usted es Yamcha, el ladrón que atacó a mi papá y sus compañeros cuando se conocieron. ¡Pero ahora son todos amigos!

Gokú sonrió, pero a Yamcha no le parecía gracioso.

—Eso fue distinto.

—¿Cómo? —Gohan no trataba de discutir, realmente estaba confundido.

Su confusión pareció aumentar cuando Yamcha no supo qué responder. Aquel viaje era un desastre. Era increíble, más bien maravilloso, el hecho de que Gohan estuviera devuelta sano y salvo junto a él. Aunque puede que a Milk no le agrade que haya aprendido a pelear; Gokú tenía que admitir que estaba sorprendido y algo orgulloso de que su hijo tuviera un Ki tan alto. Quién sabe lo poderoso que podría llegar ser, siendo aún tan joven.

—Gohan tiene razón —exclamó Gokú, palmeando a su hijo en la cabeza.

Krillin lo miró atónito.

—No puedes estar hablando en serio. ¿Quieres que confiemos en esos tipos? ¿Y qué? ¿Ayudarlos a encontrar las Esferas del Dragón?

—No. Gohan tiene razón en que se merecen una segunda oportunidad. Necesitamos descubrir por qué realmente desean las esferas.

Deseos Peligrosos (Vegebul)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora