Ella realmente lo amaba, ¿cierto?
Era un sentimiento fácil. Simplemente apareció en su mente, y ahora que se había dado cuenta de su presencia, no podía deshacerse de la idea. Ella lo amaba. Amaba a Vegeta. Podría haberse enamorado de él hace años, o también podría tratarse de algo reciente. O tal vez siempre lo había amado.
Bulma inconscientemente negó con la cabeza, todavía mirando al Príncipe Saiyajin delante de ella. Su cabello oscuro revoloteaba suavemente con la brisa de Namekusei, con los hombros encorvados, el cuerpo listo para saltar en cualquier segundo en caso de que alguien se acercara. No, ella no lo había amado entonces. De ser así, Bulma habría hecho cualquier cosa en su poder para volver con él. Habría mordido la cabeza de Gokú por haberla deseado de vuelta y nunca hubiera sido capaz de involucrarse con Yamcha. Lo que sintió hace muchos años fue solo un crush de adolescente, una sombra hueca de lo que estaba sintiendo ahora. Amor maduro. Amor consciente. Ella lo conocía por completo ahora, y por eso lo amaba.
Vegeta se giró para marcharse, echando una breve mirada hacia ella antes te enfocarse en dirección de los secuaces de Freezer. Bulma dudaba de si debía decírselo en ese instante. "Dijo que yo era una distracción. Imagina lo que pensará si suelto esa bomba ahora." Sin embargo, al mismo tiempo, no pudo evitar preguntarse qué pasaría si él nunca regresaba. "Entonces jamás lo sabría."
"Deja de ser tan melodramática. ¿Te has olvidado de las Esferas del Dragón?"
Sí, siempre había esa opción. La mente de Bulma calmó cualquier pensamiento adicional. Si Vegeta llegase a morir, no se mantendría muerto por mucho, no mientras existiera ella y las Esferas del Dragón. ¿Y desde cuándo era tan negativa para creer que él moriría tan fácilmente? Bulma se cruzó de brazos, sus ojos azules miraron a Vegeta a pesar de que este miraba hacia otro lado.
—Más te vale que vuelvas.
Él gruñó y dejó caer su cabeza.
—Sí, Bulma —respondió Vegeta, dio un saludo silencioso con dos dedos, antes de volar y dejarla junto a Gokú.
La mujer de pelo azul se volvió hacia su amigo y dejó escapar un profundo suspiro. Estaba distraída por la repentina epifanía de sus emociones, por la aparente, aunque mínima, calidez del príncipe hacia ella. Esas cosas podrían analizarse más tarde. Esos pensamientos eran para tiempos más tranquilos.
—Bueno, ¿y ahora qué?
—Hay que esperar hasta que me envíe un oponente. Quizás sea mejor que te ocultaras. Si él envía dos, uno puede intentar usarte como rehén.
—Bien, pero después de que mates al primero, voy a salir.
La pequeña sonrisa de Gokú se desvaneció de inmediato.
—Bulma... no voy a matar a nadie.
—Ellos no merecen compasión, Gokú. Son monstruos —ella no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Realmente Gokú iba a sacrificar su seguridad porque se sentía culpable de matar?—. No son más que...
Gokú negó con la cabeza.
—Vegeta era como ellos una vez y míralo ahora. ¿No estaban en la misma situación?
—Pero no son la misma persona. Vegeta es... —ella no sabía cómo explicarlo. Tal vez hubo un momento en que Vegeta fue tan malo como esos hombres, pero ya no. Siempre odió a Freezer, siempre tuvo esa chispa de rebelión en él.
El Saiyajin se encogió de hombros, ignorando sus vacilaciones y su leve tartamudeo.
—Tengo una pregunta, Bulma. Debería haberle preguntado esto a Vegeta, pero quizás tú lo sepas.
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Deseos Peligrosos (Vegebul)
FanfictionAU. Secuela de "Pide un deseo" ¡Ten cuidado con lo que deseas! Luego de su regreso a la Tierra, Bulma hace lo posible para olvidar su aventura en el espacio. Pero las repercusiones de su deseo continúan, especialmente luego del inevitable reencuentr...
