Los niños normales no tienen cola. Se había dado cuenta de eso demasiado tarde, cuando tenía tres años y su madre le entregó un libro de anatomía como "lectura ligera". Y, como hacía siempre que le entregaban un libro, Gohan suspiró con ligera exasperación, pero luego se dio cuenta de que podía usarlo como excusa para no acompañar a su padre en otra de sus aventuras. Adentrarse sin rumbo en el bosque oscuro era algo que le causaba un gran terror, como a cualquier humano normal. Pero los humanos normales tenían coxis, un vestigio remanente de sus anteriores etapas evolutivas.
Los humanos no tenían cola, no desde que dejaban de ser embriones en desarrollo. Sin embargo, ni a su madre ni a su padre les parecía extraño que él tuviese una. Y vivir aislados en medio de la nada tampoco le parecía extraño a Gohan. Bueno, no hasta que leyó ese libro de anatomía. Pero podría haber sido él uno de esos casos extremadamente raros donde los bebés humanos nacen con "algo" de más. Claro, su cola era bastante diferente a un apéndice o extremidad de más, pero no encontraba otra explicación.
No hasta que llegó el tío Raditz.
Los niños normales de cinco años no tienen tíos que vienen desde el espacio. No tienen tanto control sobre su Ki. No pueden volar, ni disparar ráfagas de energía, ni tienen las mismas capacidades de combate que él. Los niños normales no eran secuestrados por extraterrestres, ni tampoco descubrían que eran mitad alienígenas en el proceso. La mayoría de los niños de cinco años tampoco leían libros sobre anatomía o sobre la historia de la Organización Interplanetaria de Comercio. Era seguro decir que Son Gohan no era un niño normal de cinco años.
—¿Qué hacemos ahora, Gohan? Freezer está allí.
No era normal. Eso le había quedado claro.
Gohan miró al joven calvo (¿o tal vez de cabeza afeitada?) por largo rato. ¿Por qué todos dependían de él de repente? Incluso el tío Raditz, que era mucho mayor y tenía mucha más experiencia que él lidiando con hombres como Freezer, parecía completamente desconcertado. "Desearía que estuviera aquí el Sr. Piccolo." Pero no entendía exactamente de dónde provenía ese pensamiento. Gohan no conocía a Piccolo en absoluto, pero en primeras impresiones, él parecía ser del tipo decisivo. Cuando Piccolo percibió que el Ki de Nail se desvanecía y que Freezer se alejaba, no dudó en volar en esa dirección. Tenía tanta certeza, tanta valentía y nada del semblante de "demonio malvado" del que le había hablado su madre.
Pero Son Gohan sabía otras cosas además de biología evolutiva. Sabía que a pesar de que algunos hombres parecieran malos, como Vegeta, el tío Raditz o el Sr. Piccolo, cabía la posibilidad de que no lo fueran después de todo. Y él era bastante bueno para percibir qué tipos eran realmente malos y cuáles simplemente eran malentendidos. El tío Raditz, aunque inicialmente resultaba muy aterrador y despiadado, era solo malentendido. Freezer, por otro lado, era malo. Pura maldad. Gohan miró hacia abajo antes de mirar a Krilin. No podía decirles que no tenía idea de qué hacer. Eso solo provocaría más miedo, y el miedo era lo último que necesitaban. Ya tenían suficiente. Gohan sí tenía una especie de plan de todos modos. Solo esperaba que fuera suficiente para engañar a Freezer.
—Solo... síganme el juego.
El alienígena se acercaba; un ki malvado, pero satisfecho, acelerando hacia ellos. Gohan dio a Raditz una mirada determinada. El niño Saiyajin envolvió su cola rápidamente alrededor de su cintura y agarró las muñecas de Krilin, sosteniéndolas detrás de la espalda del humano.
—Ponte de rodillas —susurró Gohan—. ¡De prisa por favor!
Krilin pareció confundido por un segundo, pero se recuperó rápidamente. Él apartó sus manos del niño.
—Deberías herirme primero, Gohan.
"¿Q-Qué?"
—Será más creíble si... —El puño de Raditz se estrelló repentinamente contra la mejilla de Krilin, quien aterrizó sorprendido sobre su trasero—. ¡Qué rayos!
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Deseos Peligrosos (Vegebul)
FanfictionAU. Secuela de "Pide un deseo" ¡Ten cuidado con lo que deseas! Luego de su regreso a la Tierra, Bulma hace lo posible para olvidar su aventura en el espacio. Pero las repercusiones de su deseo continúan, especialmente luego del inevitable reencuentr...
