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Capítulo 63: Detrás de la puerta

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{Narrador Omnisciente}
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La niebla había pasado, envolviendo la noche en una fría brisa. Sabiendo que Yumi estaba fuera gracias a sus contactos, Izaya ingresó en su apartamento con la venda en su costado, tapando la herida de bala.

Fue con paso apresurado a su cuarto y cerró la puerta. Ni siquiera encendió las luces; su vista de lince era suficiente para dejar el papel encima de la mesilla y huir de ahí como si nunca hubiera estado. Pero antes de poder suspirar, la puerta principal se abrió de imprevisto y se encendieron las luces del apartamento: Yumi había vuelto de su conversación de tres horas con Shizuka. Y él estaba encerrado en su cuarto, con un dolor agonizante en su costado, y pálido como el muerto en vida que era.

Izaya contuvo el aliento al escucharla dejar las llaves y el sonido de las suelas de sus zapatos por el apartamento.

La ojiazul ni siquiera se percató de su presencia; simplemente hojeó el reloj que marcaba las ocho de la tarde y después fue a la cocina para servirse la cena, creyendo que estaba sola.

"Es tu oportunidad"

La mano de Izaya tembló.

"Es tu momento de hacer lo que querías hacer"

Izaya apretó con fuerza el papel en su mano. Sus ojos carmín fijos en el pomo de la puerta.

"Despídela como tenías planeado"

Era la acción más sencilla del mundo: solo era salir del cuarto con la sonrisa cínica de siempre, entregarle el papel, y confirmarle verbalmente que ya no necesitaría ni sus servicios ni su presencia. Ese era el plan, pero ahora que la tenía a menos de veinte metros y separados por la puerta de su cuarto, ya no se sentía tan seguro.

"No te tembló la mano hacerlo con Namie, tampoco debería con Yumi."

El aire pareció comprimirle la cabeza, como si un bloque de granito le aplastara y le impidiera moverse.

"¿O es que acaso...?"

No quedaba rastro de la sonrisa altanera, solo la más fría palidez de un muerto que va perdiendo los últimos rastros de calor, la respiración agitada de quien está sumido en una espiral de dudas y temores, y la parálisis resultante de una batalla entre los deseos del cuerpo y la mente.

"¿...No quieres perder a ese humano en particular?"

Los recuerdos de Shinra golpearon su mente; tan nítidos como si su amigo estuviera allí de nuevo, repitiendo las mismas palabras.

"Si quieres despedirla, adelante. Solo te digo una cosa, si finalmente decides hacerlo, olvídate de ella."

Pero lo que más temía no era olvidarse de ella, porque él sería incapaz, sino su reacción al saber que la despediría: ¿Podría agrietarse su máscara si la luz de su secretaria se apagaran por completo de la decepción? ¿se resquebrajaría si ella acabara llorando, se alegraría, le llamaría cobarde o le gritaría?. O el peor escenario posible...

"Que le diera igual"

Descubrir en vivo y en directo que ya no significaba nada para ella, que su plan había salido a la perfección, que no había forma de solucionarlo, que todo estaba roto... era lo que más miedo le daba en el fondo.

"¿Y eso era lo que querías, verdad? Porque ella es solo tu entretenimiento personal; un humano más de toda tu brillante colección de humanidad"

Las manos de Izaya temblaban. Sus ojos estaban abiertos de par en par, observando aterrado la puerta.

"No te atreves a plantarle cara. Eres tan cobarde..."

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⏰ Última actualización: Aug 12 ⏰

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