—¡Esta mal nacida es tu asquerosa sangre, Furuhata! — Exclamó Neflyte sin soltar a la pequeña Sayuri que lloraba asustada— Pero no te preocupes, matarla no pretendo. Sólo quiero sus poderes, y...
—¡Te ofrezco mis poderes y hasta mi vida pero por favor, no toques a mi hija! — Pidió Andrew en tono suplicante, pues aunque sabía que robarle los poderes a un adulto no lo mataba, en el caso de los bebés era distinto.
—¡Bael, Aradia, Luzbel!
Ante Neflyte aparecieron tres entes con forma de demonios que se postraron ante él.
—¡Llevenselo al calabozo y tratenlo como se merece!
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—¡Alegren se, amigos!— Exclamó Jaedite— Dentro de poco volverán a tener poderes tan grandes como cuando vivimos en el Milenio de Plata, y no necesitaremos del idiota de Endymion. Neflyte ocupará su lugar como regente de Tierra y nosotros gobernaremos distintas regiones del planeta.
—Yo tengo una duda. ¿Cómo será eso posible? — Preguntó Kunzite
—Eso y además que yo no tengo ganas de gobernar— Añadió Kunzite— ¿Pero cuál será el precio?
De pronto, no muy lejos de ahí comenzaron a escuchar un llanto de bebé, y no tardó en abrirse la puerta por la que entró Neflyte, seguido de una youma que cargaba en brazos a una recién nacida que lloraba con desesperación.
—¿Y esa bebé? — preguntó Zoycite que de inmediato se acercó — ¡Ay, pero qué criatura tan hermosa! — Añadió en un intento de tomarla en brazos, pero Neflyte rápidamente se interpuso entre él y la youma.
—No te acerques a esa sangre sucia— Respondió Neflyte—Te aseguro que cuando gobierne arreglaré todo para que puedas adoptar al bebé que quieras, pero de esta bastarda tomaremos el poder que nos ayudará a fundar una nueva Era.
—¿De dónde la has sacado? — Preguntó Kunzite
—Eso no importa — Dijo Neflyte — Lo que necesito es que tú, Kunzite, crees un campo de energía que no deje pasar a una sailor scout o sus aliados; en cuanto a ti, Zoycite, vigila el Sur y tú el Norte Jaedite.
—Neflyte, sabes que la bebé morirá si le quitas sus poderes ¿Verdad? — Preguntó Kunzite
Neflyte sabía muy bien del anhelo de Zoycite y Kunzite de ser padres, algo que era difícil dado su homosexualidad, y misma razón por la que no quería que vieran a la bebé para evitar que se conmovieran.
—¡Escúchenme bien! — Exclamó Neflyte— Es ella o nosotros. Si para antes del amanecer no tomo sus poderes, ustedes volverán a ser humanos normales sin poder, pero si todo sale bien, serán más poderosos, gobernaremos juntos y podrán adoptar todos los hijos que quieran.
Por un momento, los cuatro hombres se quedaron mirándose en silencio, hasta que por fin, Zoycite y Kunzite aceptaron
Después, por órdenes de Neflyte, todos salieron de la habitación, dejando sola y a oscuras a la pequeña Sayuri que lloraba aterrada, como si presintiera que estaba a punto de ser sacrificada.
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—¿Y Andrew? ¿Dónde está Andrew? — Preguntó Makoto desesperada y al borde de las lágrimas.
—También desapareció por medio de la teletransportación— Respondió Richard con dificultad.
—¡Tranquila, Mako! Te prometo que traeremos a Sayuri y Andrew de regreso— Prometió Minako, quien nada más enterarse de lo ocurrido, al igual que el resto de sailors habían abandonado la fiesta con discreción para teletransportarse a casa de Ami y pedirle detalles a Richard; sin embargo, las palabras de Minako no eran un consuelo para Makoto, quien lloraba de impotencia al no tener consigo sus poderes en toda su magnitud para ir a enfrentarlo.
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RECUERDOS ROBADOS
Fiksi PenggemarDiez años después de la última batalla, Makoto Kino Kino tiene todo lo que durante su adolescencia soñó: Una vida tranquila sin tener que estar de nuevo en el campo de batalla, una cafetería ubicada en una de las zonas más lujosas de Tokio y el amor...
