Sinopsis
¿Qué pasa si conoces a una chica atormentada por pesadillas y un pasado que le impide distinguir la realidad del sueño? Atrapada en sus problemas, las consecuencias de su dolor la han vuelto impredecible y distante, mostrándose fría por fu...
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Frente a mí se cierne el cementerio, un lugar que no había pisado en años y que jamás había contemplado en mi lista de destinos. Estar aquí me hace sentir diminuta en este vasto espacio. El aroma a flores marchitas y a grama fresca evoca recuerdos, aunque ninguno de ellos resulta grato. Observo a mi alrededor, pero nada me brinda la confianza necesaria para seguir avanzando, excepto la mirada que me ofrecen sus ojos. Al girar la cabeza, encuentro su rostro contemplando el mío.
— No te obligaré si no quieres, pero considero que deberías entrar, y despedirte como es debido.
No dejo de mirar sus ojos, esos ojos que me han ayudado bastante desde que nuestros caminos chocaron y colisionamos, esos ojos que en estos momentos son mi más grande apoyo.
— No vengo desde, desde que pasó...
Empiezo a decir, pero mi voz se corta cuando estoy a punto de decir lo último.
— Lo sé, vamos — Dice, extendiendo su mano y tomando la mía.
Yo recorro con la mirada el agarre de nuestras manos, y es inevitable no sentir el corrientazo que viaja por todo mi cuerpo por ese simple gesto, todo mi cuerpo reacciona a él y le corresponde.
Entramos al lugar por las grandes rejas y me sorprende verlo completamente solo, no hay ni una sola persona visitando dicho lugar, solo un par de trabajadores, en unas capillas más adelante.
Camino a su lado sin dejar de sostener su mano, la sostengo muy fuerte como si temiera caerme, y él me sostiene como si temiera que me rompiera, me acerca más a él y rodea mis hombros con su brazo, lo que hace que lo rodeé con el mío y me funda en su aroma.
Seguimos caminando así, uno al lado del otro, y es él quién me guía, me lleva entre esos caminillos hasta llegar a la lápida de...de Él.
Nos detenemos justo al frente, y siento como el aire sale de mis pulmones, no puedo creer cuánto tiempo ha pasado y yo no lo visite ni una sola vez.
Sus brazos están alrededor mío, sosteniendome y evitando que caiga, al estar ahí no puedo hacer otra cosa qué no sea mirar la lápida con el nombre de Él, escrito en cursiva, rodeado de flores y el gran césped que crece a su alrededor.
¿Cuánto tiempo ha estado solo en este lugar?
Estoy segura que nadie más ha venido desde hace mucho tiempo a visitarlo, la suciedad que lo rodea y lo deteriorado que se ve su alrededor me lo confirma y es lo que termina por quebrarme.
Mis rodillas se doblan y caigo al suelo, mientras sus brazos me rodean y él cae conmigo sujetándome en todo momento, mi vista se nubla y mi labio inferior tiembla.