Mi herencia #3

109 4 1
                                        


No le temas al progreso;
ten deseo de superación.
No busques ser mejor que alguien
que no seas tú.

No le temas a nada;
y si sientes vergüenza,
la cual es un tipo de temor,
recuerda la razón que te lleva a enfrentar dicha vergüenza.

Sé valiente. La valentía no es la ausencia del miedo;
es no permitir que el miedo te detenga.
No seas tímido ante la vida;
la mayor arma contra el temor
es el amor.
Él te dará la fuerza,
te hará ver las razones,
que te ayudarán a superar
tus propias limitaciones.

Si sientes fobia ante las masas,
asegura tus argumentos,
y estarás seguro
en lo que has de hacer o hablar.

Ellos vienen a beber de ti,
no les niegues tu manantial.
El agua que te doy hoy a beber
hará en ti una fuente perpetua.
Nunca te secarás;
vendrán a ti por causa de ella
y no los defraudarás,
porque serán saciados.

No niegues tu mano al que la necesite.
Trata a las personas como quieres ser tratad@.
Siente indignación por la injusticia.
Evita mentir.
Si la obscenidad se abalanza sobre tus labios,
detenla; ella es abusiva y perversa;
ensucia todo lo que toca y corrompe
hasta lo que no es materia.

Si la ira toca a tu ventana,
no coquetees con ella,
porque si le das lugar,
tomará dominio de tu casa
y llevará a tu alma a lugares oscuros.
Si está en tu casa,
resístela, no permitas que use tu boca,
porque al pasar esa puerta,
seguramente estarás conquistado.
En esa puerta está la dirección de tu vida;
no sueltes tu timón.
Eres dueño de lo que callas
y preso de lo que dices; no le pongas lazos a tu alma.

Si te comprometes, cumple,
porque el camino del honor
es cumplir lo pactado.
Si te alejas de él, vivirás con la cabeza gacha.

Sí, existen espíritus
sujetos a los cuerpos.
Si quieres identificarlos,
observa bien cómo actúan las personas.
Escucha lo que hablan;
así sabrás qué sujeta su alma:
si la sombra nocturna o
la clara mañana.

Juzga todo, no a todos.
Evalúa todo lo que te compete.
En cuanto a todos, trátalos con consideración;
la vida da muchas vueltas, y tal vez pases por el mismo charco enlodado.

Tienes derecho a ignorar mis palabras;
en tal caso, ni importante soy.
Pero te reto: prueba a practicarlas,
y los tuyos comerán de mi bendición.
Justicia y equidad,
amor y verdad,
libertad y paz
son el fruto de mi esfuerzo
y la herencia más grande que les puedo dar.

Lo que te doy hoy
es más valioso que el oro
y que todo lo material.
Aunque lo material es importante,
debes saber cómo equilibrar.
El materialismo rige en el mundo;
su filosofía está en el pensamiento.
No dejes que su brillo te encandile;
un ciego no mira lejos.

Es como mierda y chocolate mezclados,
el amargo de la mentira
y el amargo de la verdad
tienen que estar separados;
y aunque tomes solo lo segundo,
con el tiempo se convertirá en lo primero.
No entregues tu intelecto solo a lo material.

Medita en el amor,
que no tiene por dónde agarrar.
Piensa en la vida, en el tiempo y la libertad.
Analiza el espacio, el viento, pero también la paz.
Razona de forma natural, emocional y espiritual;
entonces irás diez pasos adelante,
porque tu mente no será estrecha
y verás con amplitud los pros y los contras de cada versión de la verdad.

Mi herenciaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora