Mi herencia #4

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Escoge bien tu compañía;
de eso depende tu bienestar o tu dificultad en el futuro.
Comparte, pero no dejes que te muevan de tus criterios.
Los amigos son un regalo precioso;
en días oscuros, serán como luciérnagas en la mitad de la noche.
No todos son amigos;
entiende la diferencia.
Sé amigo de todos.
Un amigo no defrauda;
un amigo respeta;
un amigo valora;
un amigo se hace presente
en cada momento importante de la vida.
Aprende a decir que no.
No te comprometas para estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo; a alguien tienes que decirle que no, y si no lo haces,
le haces un nudo a tu alma.
Administra tu tiempo de tal forma
que sepas cuándo no comprometerte.
Y si administras así tus finanzas,
serás próspero y dueño de tu vida.
No permitas que pongan palabras en tu boca;
los manipuladores lo hacen
para que la gente se ate por sí misma,
y mucho menos lo hagas tú.
Observa bien el comportamiento del que manipula;
te da un beneficio con una segunda intención.
Cuando hable, no le mires a la cara,
y captarás la intención detrás de sus palabras.
Cuídate del envidioso;
lo verás admirarte
y hasta comer de tu pan;
en la hora pequeña, lo verás sonreír.
Los mismos originan murmullos;
hacen bromas despectivas;
pueden ser más virtuosos que tú
y aún querer tu pobre vida.
No le confíes tu pareja a un amigo.
Es como poner a un perro a cuidar carne fresca;
el pobre animal se verá tentado a comerla.
Cuídalos y da a cada quien su lugar.
No vivas con desconfianza,
pero tampoco confíes en todo ni en todos.
La primera te quita la paz,
y la segunda es como quitar la puerta.
Procura tener equilibrio;
en este caminar de cuerdas,
es lo único que cuenta.
Si te inclinas solo a un lado, vendrá el precipicio.
Brinda atención a tu pareja;
rompe las rutinas;
dale afecto;
muéstrale que cuenta contigo.
En cuanto a los nietos,
¡dales amor!
Amor no fingido,
de palabras, de gestos y de hechos.

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