CAPÍTULO 41

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ALEXANDRA PEMBERTON

Nuestra luna de miel era más que mágica; el primer lugar que visitamos fue Florencia, donde no solo disfrutamos recorriendo galerías de arte, si no que mi pasión por el helado tomó el control y arrastré a Lucca por cada heladería que nos cruzábamos para probar cada sabor de helado que llamaba mi atención.

Pasamos mucho tiempo recorriendo la ciudad y disfrutando de cada uno de sus atractivos; visitamos el Duomo de Brunelleschi donde Lucca tuvo la brillante idea de subir todas las escaleras hasta la parte más alta mientras yo lo esperaba tranquila en una cafetería frente a la plaza principal, pero cuando al fin bajó, estaba exhausto y sin aliento, lo que francamente me hizo reír; después de ello recorrimos el Battistero di San Giovanni, el cual era uno de los edificios más antiguos de la plaza y del que por supuesto, Lucca conocía toda la historia, por lo que solo me quedé escuchándolo y admirando cada detalle de la "Puerta del Paraíso".

Otro día nos dedicamos a recorrer el Palazzo Vecchio, la antigua residencia de la poderosa familia Medici a la cual ambos admirábamos y en la cual apreciamos los diversos frescos de Giorgio Vasari que decoraban paredes y techos; después nos dedicamos a pasear por los jardines de Boboli para desconectarnos un poco del ajetreo de la ciudad y de paso aprendí algunos datos curiosos que desconocía y que Lucca adoraba compartirme.

Pasados unos cuantos días, nos dirigimos a Venecia y no podía estar más emocionada; esta era una de mis ciudades favoritas en Italia y me encantaba la idea de recorrerla en compañía de Lucca que se veía incluso más emocionado que yo.

El primer día decidimos simplemente pasear por la plaza de San Marcos y visitar el Palacio Ducal, lo que resultó interesante ya que terminamos con un gran grupo de turistas siguiéndonos para poder escuchar las largas explicaciones y curiosidades que Lucca tenía para decir acerca del Palazzo.

El segundo día fue mucho más tranquilo ya que disfrutamos recorriendo las pequeñas calles y comprando casi todo lo que llamaba mi atención, además de diversos platos de comida y mucho, pero mucho helado.

-        ¿A dónde vamos ahora? – preguntó Lucca cargando las bolsas con las compras mientras yo sonreía maravillada por todo lo que resaltaba en las vitrinas de los locales

-        Quiero ir a la librería Acqua Alta, he leído mucho acerca de ese lugar y las fotos son asombrosas – dije emocionada y eso le sacó una sonrisa

-        Pues vamos – aceptó guiándome por el camino correcto

Una vez llegamos a la librería, me perdí entre las paredes repletas de libros y comencé a elegir varios de ellos dejándolos en una pequeña pila en el mostrador, pero entonces una góndola detrás de una de las puertas que daba al canal llamó mi atención y casi corrí hacia ella alarmando por completo a Lucca.

-        ¡Alexa! – exclamó deteniéndome – No corras...

-        Si ya sé – lo interrumpí - No corras, no te esfuerces, no levantes cosas pesadas, no saltes... - iba a continuar relatando la larga lista que Lucca no se cansaba de repetir, pero entonces me detuvo

-        Ya entendí, solo ten cuidado – pidió y avancé lentamente hacia la góndola, pero antes de bajar nuevamente me detuvo

-        ¿Qué sucede? – pregunté y dejó las bolsas en el suelo para darme la mano y ayudarme a bajar hasta la góndola

-        La seguridad va primero, principessa – dijo con una sonrisa y una vez que estuve dentro de la góndola, me tomó un par de fotos sola, para luego bajar y tomarnos algunas fotografías juntos

Nos tomamos varias fotografías en los diversos escenarios que tenían dentro de la tienda, incluida la escalera hecha de libros en la cual Lucca se rehusó a dejarme subir por miedo a que me cayera o resbalara, pero después de una breve negociación conseguí subir la mitad de los escalones y obtener una linda fotografía.

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