Han pasado cinco años desde que Alexandra Pemberton y Lucca Andreotti se vieron por última vez; pero el tan temido reencuentro por fin ha llegado y ambos tendrán que enfrentar lo que hicieron en el pasado.
Tantos secretos, tantas mentiras y una nuev...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
LUCCA ANDREOTTI
Cuando Alexandra y yo le dimos la noticia a Daphne, su reacción fue lo más lindo que había visto en la vida; ella estaba desbordante de alegría y su emoción era tan evidente que nos era imposible dejar de sonreír, pero para dar el gran anuncio, Alexa y yo queríamos organizar una reunión especial con todas las personas importantes para nosotros.
La fiesta privada que estábamos organizando se llevaría a cabo en los jardines del Palacio de Kensington, un lugar especial tanto para Alexa como para mí, además que a Daphne le encantaba, lo que era un plus ya que conseguir que guardara el secreto sobre su nuevo hermano o hermana era todo un trabajo y ella no dudó en extorsionarnos para conseguir helado y galletas a cambio de su silencio.
La fiesta se llevaría a cabo en un par de días y aunque Alexa pensaba que solo daríamos el anuncio de nuestro bebé, mis planes iban un poco más allá; porque esta sería la oportunidad perfecta y el lugar perfecto para hacerle la tan ansiada propuesta.
- Bueno, hablé con las mejores florerías de la ciudad y conseguí todo lo que pediste – dijo Chiara entrando a la sala con Pietro siguiéndola
Por un lado, teníamos la organización del espacio donde se llevaría a cabo la fiesta, que sería en una zona del jardín que era preciosa, además de un gran espacio donde dispondríamos de un buen ambiente con mesas y una zona para bailar; Alexa y yo habíamos contratado a una organizadora que se encargaría de que todo fuera perfecto e impecable como correspondía tratándose de nosotros, pero por otro lado, me encargué de separar un hermoso quiosco en medio de los jardines donde planeaba hacerle mi propuesta a Alexandra.
Se suponía que aquel quiosco de madera estaría adornado con cientos de luces y tantas flores como fuera posible, mientras que el camino estaría cubierto por pétalos de rosa y por supuesto, no podía faltar la música que en este caso sería una de las canciones favoritas de Alexa convertida en una melodía clásica que estaba seguro que le encantaría.
Podía sonar cursi, pero en mi opinión, eran esos pequeños detalles lo que más contaba, porque cualquier organiza una hermosa y romántica fiesta, pero no todos recuerda una flor favorita, una melodía que escucharon por primera vez en compañía de la persona que amaban o un detalle que sin duda alguna hiciera latir frenéticamente su corazón.
En mi caso, recordaba cada instante en que había estado junto a ella; recordaba cada momento que pasamos juntos y cada locura que cometimos por amarnos aun cuando no estaba permitido; lo recordaba todo y nunca lo olvidaría, porque ella era la mujer de mi vida y cada segundo a su lado era valioso para mí.
- Yo me encargué de organizar a los músicos que solicitaste y les pedí que prepararan la canción que querías – dijo Pietro mostrándose orgulloso y Chiara lo golpeo en el hombro
- ¿Ya tienes el anillo? – cuestionó Chiara y sonreí
Por supuesto que tenía el anillo, lo tenía desde hace cinco años y aunque decirlo me hacía sonar como un loco, la verdad es que en cuanto lo vi supe que era el anillo perfecto para ella y aunque estábamos distanciados no pude resistirme a comprarlo y durante estos cinco años siempre esperé dárselo algún día.