CAPITULO 3

11 3 3
                                        

Los soldados aliados de las regiones centrales lograron abrirse paso a través de la espesura de la selva de Buredunia. Algunos animales se desplazaban entre los árboles y otros huían volando, pues el avance de las tropas aliadas no parecía detenerse bajo ninguna circunstancia.

Marc apuntaba con su rifle hacia sus costados mientras que Donnie apuntaba siempre hacia adelante. Ese detalle podría costarle la vida al novato, pensó Marc, por lo que tendría que esforzarse el doble si quería conservarlo con vida.

"El chico tiene espíritu Marc. Será un gran aliado nuestro" dijo Konshu mientras esté se dedicaba a interpretar algunas estrellas en las constelaciones lejanas.

—Coronel Spector— dijo la suave voz de Donnie, el nuevo amigo que había hecho dentro de la base de la que partieron hace 12 horas atrás.

—¿Que pasa chico?— respondio Marc, mientras este miraba una de las 4 Lunas del Planeta iluminar el cielo nocturno.

—¿Cree que lograremos llegar a la capital del Buredunia? Escuche al capitán Bushman mencionar que se avecinan pelotones y que llegarán al amanecer.

Marc volteo a ver a Donnie. El nunca había sido un hombre muy positivo en su vida, y para ser sincero, no tenía ni idea de como brindarle algo de esperanza al chico, solo se le ocurrio una idea absurda que solía decirle la monja de la casa de huerfanos.

—No chico, no estoy seguro, pero si sobrevivimos a la frontera, podemos sobrevivir a las demás tropas que se acercan.

—Bueno...porque no quiero dejar sola a Margarita.

Marc levanto la ceja en señal de burla y de camaderia.

—¿Una novia?

—Si. Así es coronel. Ella es mi novia, la deje en Fort Mercer cuando me reclutaron, pero le prometí que regresaría para casarme con ella.

Oh el amor, tan hermoso y tan distante en la vida de Marc. A veces se preguntaba si alguna vez amo de verdad a las mujeres con las que solía acostarse en su antigua vida de mercenario, creyó que no, era un hombre sin amor.

—Bueno Donnie, tienes una excelente motivación para no morir en el campo de batalla— replico Marc a modo de broma.

—Lo se señor. Quiero casarme con esa chica, se que es la indicada.

—Entonces cubrire tu espalda para que puedas regresar con Margarita.

—¿Lo dice en serio señor?— respondio Donnie algo ilusionado y sonrojado.

—Por supuesto. Ahora tengo una misión secundaria que cumplir.

Donnie se despidió de Marc y fue a dormir hacia el campamento que habían establecido los soldados aliados de la Región Central. La segunda luna iluminaba con una luz algo intensa el cielo nocturno, la cual emitía retorcidas siluetas con las ramas de los árboles de los bosques que rodeaban y cubrían toda el área en varios kilómetros a la redonda.

Una pieza musical sonaba en su cabeza, parecía el canto del Ave María dentro de un convento, se preguntó ¿Porque su cerebro estaba imaginando auditivamente el canto del Ave Maria? ¿Tenía algo que ver con el convento de monjas en el cual creció practicamente toda su niñez?

El convento era un lugar que le traían recuerdos de toda índole, algunos hermosos, otros graciosos y otros muy dolorosos. Fue el lugar en donde conocio a la Madre Verónica, la mejor monja de todo el convento, fue el lugar en el que Randall y el jugaban a las escondidas, o al avioncito en el patio del jardín ornamental. Y también fue el lugar en donde adoptaron a Randall pero no a el. Aquel lejano jueves 31 de Octubre de 1990 fue el último día en que vió a su hermano, y mas nunca supo de el nuevamente.

MOON KNIGHT: SHADOWLANDSWhere stories live. Discover now