CAPÍTULO 22

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En un poblado tranquilo cerca de la costa meridional del continente de Luth, las tropas de Brextar comenzaban a movilizarse. Las tropas sacaban a los pobladores de sus casas, y los que se resistían eran rápidamente ejecutados inmisericordemente. Los pobladores que salieron a defenderse fueron rápidamente fusilados por los soldados de las Fuerzas Aliadas de Brextar y por el Ejercito de Liberación de Bushman, facciones militares que habían logrado alzancar la cifra de más de 300 mil miembros activos en la Guerra.

—Todo aquel que se resista será asesinado- anunciaban los soldados, obedeciendo las órdenes friamente que les dio el coronel Raul Bushman.

Bushman se encontraba allí, fusilando a los civiles con los que se encontrará en frente, sus soldados sacaban familias enteras de sus casas, y el coronel solamente se encargaba de disparar una bala a sus cabezas, primero los niños, para que los padres lloraran unos segundos, ya cuando encontraba sus llantos insoportables entonces regresaba con los afligidos hombres y mujeres y terminaba su trabajo. Aquella aldea cayó a las pocas horas de que los soldados de Brextar y Bushman.

—¡¡Avancemos al norte, se que ahí se ocultan esos malditos!!

—Señor, con todo respeto ¿Que es lo que buscamos aquí en Luth?

—Una forma de entrar a esa maldita ciudad flotante.

—Señor, pero no hay nada más que selva y más selva en los siguientes 500 kilómetros.

—Y por eso debemos avanzar, maten a todos en las aldeas que nos encontremos, necesitamos tomar un tren.

(...)

Durante el viaje dentro de la embarcación, hubo ciertos rumores de que había una bomba oculta en alguna parte del largo almacén de la zona. Claro, nadie se molestó en revisar, en parte porque este era un buque seguro, y en parte porque nadie se tomaba en serio las amenazas que podían provenir de cualquier loco en busca de atención.

El buque zarpó con rumbo a Luth, el cual tenía como destino la costa de Nueva Fontain, en donde varios mercaderes esperaban la llegada de las municiones. La guerra en Luth estaba por terminarse, las fuerzas de Resistencia fueron masacradas por los Ejércitos Aliados Escarlata.

Varios soldados patrullaban cada una de los vagones, cargando sus pesados rifles de asalto mientras se encargaban de salvaguardar la integridad de los pasajeros y de la carga importante que transportaban.

Solo que..había un asesino abordo de la locomotora, y pronto comenzaría su espectáculo.

Uno de los soldados observaba la sala de maquinas, y observaba al conductor el cual echaba carbón al interior del horno del motor de la locomotora, haciendo que la maquina funcionará a su máxima efectividad.

Mientras los soldados custodiaban cada uno de los vagones de la locomotora, el asesino se desplazaba tranquilamente, al estar vestido como el enemigo, estos lo tomarían como un recluta de ellos, por lo que tenía el factor sorpresa a su favor, en aquellos instantes, no había nada ni nadie que lo detuvieran.

Dentro de la locomotora, Abigail había dejado su uniforme militar a un lado para vestirse como una civil común, porque su misión era que la locomotora llegará a su destino, la ciudad de Mondong, el distrito central en donde las tropas de Luth podrían defenderse de la ofensiva que lanzaría Bushman hacia todo el continente.

Marc se encontraba detrás de Abigail, protegiendo su espalda, mientras Donnie se encontraba bajo el resguardo de Kent. Los dos sabían que Bushman se encontraba a bordo del tren.  Konshu lo alertaba constantemente, la misión era detenerlo a toda costa, y si la situación lo ameritaba, matarlo.

—¿Ya has lidiado con Bushman?— preguntó Abby.

—Muchas veces.

—¿Qué tengo que saber de el?

MOON KNIGHT: SHADOWLANDSWhere stories live. Discover now