Donald Johnson caminaba con los pies adoloridos a través de un páramo desierto, sin saber el infierno en el que se estaba adentrando.
El agua se le estaba acabando por lo que bebía a pequeños tragos con la esperanza de toparse con algún pueblo o campamento de soldados en los siguientes kilómetros de viaje.
Había sido un error acompañar a Kent Nelson hacia aquella ciudad flotante en las nubes, había sido un error también el no haberlo comunicado con Marc y Abby, y ahora estaba cometiendo el error de no saber por dónde caminar hasta llegar a un páramo desierto del que no tenía ni puta idea.
—Carajo, mierda, mierda, mierda, mierda— no paraba de repetir aquellas palabras cada vez que tenía la urgencia de dar otro trago a su bidón de agua.
La sed le llegaba cada cinco minutos y no había ni un solo lugar con sombra en toda aquella extensión de rocas secas y arena.
El tan solo deseaba regresar a casa con su amada en Brextar, pero ahora era imposible, porque por medio de su radio supo que Bushman y su ejército habían logrado tomar las costas de Luth, por lo que un regreso en Barco o en Avión era una sentencia de muerte.
Estaba cansado, adolorido y harto. El no estaba hecho para ser un soldado, aunque tampoco era un pacifista. Simplemente deseaba reunirse con su esposa. Construir una casa en medio del campo para formar una familia y criar a sus hijos. Simplemente deseaba vivir como un hombre normal.
En su caminata se detuvo al ver a un grupo de soldados patrullando la zona, se escondió detrás de una roca cercana ante la incertidumbre de ser considerado aliado o enemigo. Uno de los soldados se percató de la.presencia de Donnie y rápidamente apunto con su rifle hacia la roca donde se escondía.
—Sabemos que estás ahí, sal con las manos en alto y no dispararemos.
Donnie obedeció, a pesar de lo peligroso que sería acatar la orden, algo en su interior supo que no le harían daño. Salió de su escondite con las manos en alto, suspirando y rezando en su interior para que no le dispararán ahí en esos instantes.
—Identifiquese soldado— inquirió el hombre armado.
—Donald Johnson de la compañía Bravo 6.
El soldado bajo su arma.
—Es aliado. Acompañemos, debe estar agotado de caminar por el desierto.
Donald acompaño a los soldados, los cuales vestían peculiares trajes de Hazmat. Aquello le alertó bastante, debido a que no sabía en qué sitio se había metido ahora. Si los soldados usaban ese tipo de uniformes, significaba que algo había pasado en ese desierto. No tenía idea, pues lo único que sabía de la historia del planeta era lo básico que les enseñaban a todos en la academia.
Entraron a lo que parecía ser una cámara de contención. Los soldados metieron a Donnie en una cámara de purificación que lo rocío de gases y líquidos desconocidos, una vez los detectores afirmaron la limpieza del sujeto, lo dejaron pasar.
Caminaron por un largo pasillo recubierto por paredes de aluminio y tubos de naturaleza y propósito desconocido, solo para llegar a una habitación que parecía haber sido acondicionada para ser una cocina y un comedor. Donnie no tardó en tomar unas 3 raciones del mueble dónde se encontraban acomodadas, abrió una de las bolsas y lo primero que hizo fue devorar las galletas. Una vez se calmo, procedió a cocinar los alimentos principales con las pastillas de combustible y el hornillo de metal junto con el pequeño traste de metal, vertió algo de agua de la botella de la racion y espero paciente.
El soldado Hazmat que lo acompañaba se comunicaba con sus compañeros del exterior, anunciando que habían encontrado nuevos objetos de estudio. Donnie sentía curiosidad por saber que hacía un equipo Hazmat en mitad del desierto. No era normal encontrarse con un campamento tan bien montado en medio de la nada, en el eterno océano de rocas y arena.
YOU ARE READING
MOON KNIGHT: SHADOWLANDS
ActionJoyland. Año 2045. 20 años han pasado desde el estallido de la Gran Guerra Civil de la Colonia. Varias ciudades han sido devastadas y el conflicto parece lejos de acabar. en medio de la cruenta batalla, un solitario hombre sin rumbo deja un rastro d...
