Marc, Kent y Donnie se hallaban sentados en medio de una columna de rocas elevadas por los fuertes impactos que ocasionó la pelea contra los extraños. Marc nunca había visto a hombres con semejante poder de destrucción en sus manos.
Creía que aquello solo pertenecía a los libros de fantasía que solía leer en sus tiempos libres de su infancia dentro del hogar de adopción donde se crio.
Randall solía leerle algunas novelas, pues ambos adoraban los épicos combates de caballeros con espada contra hordas de incontables criaturas de pesadilla. Se preguntaba si, en algún punto de la Galaxia, en algún mundo cercano a Joyland, existiría un planeta habitado por dragones.
—Tenemos que seguir avanzando— anuncio Kent mientras tomaba el casco y la mochila junto con sus cosas de la embarcación que se encontraba estacionada en la orilla del lago.
Donnie estaba desconcertado. Jamás en su vida observo una batalla como esa, ni siquiera en los confines más remotos de su imaginación infantil. Aquello fue como presenciar un enfrentamiento entre varias fuerzas de la naturaleza.
Marc estaba pensativo y se preguntaba con que otras cosas se toparian en su viaje a través de Luth, hasta el momento Kent Nelson había demostrado ser un hombre de confianza y alguien en quien recurrir en caso de una ayuda extra. No se le notaban intenciones ocultas o secretos que guardara con recelo. Toda esta situación tenía bastante confundido al ex-mercenario que incluso sin querer había armado un debate interno entre sus diferentes personalidades.
—¿Que fue todo esto?— pregunto Donnie, observando el cadáver decapitado del hombre de armadura plateada.
—Fue una pelea— respondió Kent con ciertos aires de sarcasmo e ironía en su tono de voz.
—No, en serio ¿Que paso? ¿Quienes son estos tipos y porque querían matarnos?— pregunto Donnie, queriendo aclarar todas sus dudas.
—Son los Dioses que gobiernan este mundo—respondió Kent— Los sujetos que Marc y yo combatimos a penas eran Dioses siendo preparados para la divinidad.
—Entonces eso quiere decir que..
—¡¡¿Mataron a un Dios?!! ¿Pero como?— exclamo Donnie sorprendido y algo incrédulo, su parte racional todavía se negaba a aceptar los hechos que lo rodeaban.
Donald volteaba a todos lados en busca de algo, una señal o respuesta que le indicara que no se estaba volviendo loco. El mero hecho de ver a 4 hombres volar por los cielos y darse golpes que quebraran los troncos de los pinos como si fueran débiles ramas ya lo tenía bastante ajetreado mentalmente. Necesitaba respuestas ya, respuestas claras y precisas, o alguna mentira que lo ayudará a calmar sus inquietudes, estaba cansado, confundido y algo molesto.
Hace 5 semanas atrás abandonaba su hogar con, su prometida Catalina, le había obsequiado un pañuelo rojo que el aún conservaba en los utensilios de su mochila de cintura, deseaba regresar con Catalina, pero al mismo tiempo, no quería perderse de la aventura que le aguardaba todavía junto a Marc Spector y Kent Nelson, los dos hombres más fascinantes y poderosos que jamás haya conocido.
Donnie contemplo el aire unos minutos, hablando consigo mismo y estableciendo diálogos internos entre sus propios pensamientos, Kent le indicó a Marc mediante señas que le diera algo de espacio al chico pues este se encontraba sumido dentro de su propia mente, divagando entre recuerdos dulces y recuerdos dolorosos. La ocasión en que su padre le dio una paliza por vender sus herramientas para comprar una bicicleta. El día de su graduación, el día en que conoció a Catalina dentro de aquel club de baile.
La noche en que se mojaron debajo de la lluvia saliendo del cine luego de ver una mala película de fantasía, el día en que se comprometieron y finalmente, el día en que lo reclutaron para la guerra en el norte de Brextar, su misión originalmente era solo ir a un batallón al norte de Buredunia como apoyo en la línea de defensa, pero las cosas cambiaron demasiado.
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MOON KNIGHT: SHADOWLANDS
AcciónJoyland. Año 2045. 20 años han pasado desde el estallido de la Gran Guerra Civil de la Colonia. Varias ciudades han sido devastadas y el conflicto parece lejos de acabar. en medio de la cruenta batalla, un solitario hombre sin rumbo deja un rastro d...
