—¿Están todos bien?— preguntaba la extraña chica llamada Abigail.
—Si, estamos bien, solo agotados— respondió Donnie quien buscaba un lugar para sentarse y descansar.
Las piernas le dolían y sentía la suela de sus pies hinchadas, sus dedos estaban adormecidos y el pulgar sangraba de manera leve a causa de una diminuta piedra que le había estado molestando todo el camino. Moon Knight y Dr Fate entonces regresaron a la normalidad, volviendo a ser de nuevo Marc Spector y Kent Nelson respectivamente.
Abigail regresaba con una olla de estofado caliente recien hecho, pues ella tenía pensado darse un lujo para ella sola esa noche, pero ahora que tenía invitados en su "casa" debía de ser compartida con todos. Eso al menos se lo había enseñado su padre muy bien.
Estaba algo desconcertada y muy dudosa ¿Porque estos tres extraños que acababa de conocer decidieron ayudarla en el asalto al Campamento Dorado? y más importante aun ¿Como demonios sabían del asalto que ella planeaba hacer? ¿Acaso eran espías? ¿Habían interceptado sus telegramas con el Ejercito Local de la Zona? y ¿Porque deseaban ayudarla? ¿Que ganaban ellos con ayudar a una piloto y francotiradora olvidada del regimiento "Águilas Doradas"?
Estaba harta de tener que hacer siempre la misma basura. Su capitán la había asignado en esa zona para que protegiera la costa este de los bombarderos enemigos, claro, pero ¿Qué había de los otros 1800 kilómetros de playa que abarcaban la frontera entre Luth y Brextar? ¿Acaso ella sola debía cubrir ese terreno? De ser ese el caso pues habían hecho una pésima administración.
¿Cómo demonios ella debía proteger los 1800 kilómetros de playa para evitar la llegada de aviones enemigos? ¿Bajo que concepto militar eso era humanamente posible? Si se volvía a encontrar con sus superiores, ella se encargaría de hacerles saber la enorme cagada que cometieron al dejar solo a una piloto a cargo de la seguridad de la costa.
Pero bueno, no todo había sido tan malo, al menos el sujeto extraño del casco dorado le había ayudado un poco.
Y con una guerra que le había arrebatado casi todo lo que ella amo, ver a sujetos con superpoderes surcar los cielos y usar los relámpagos como arma cuál Dios Griego tampoco le extrañaba mucho. En sus vuelos había visto bastante mierda inexplicable. ¿Murciélagos gigantes del tamaño de un coche volando por los cielos? Eso era algo que no se veía todos los días.
La Guerra simplemente le arrebato muchas cosas, cuando los bombardeos comenzaron, sus papás y su hermano se ocultaron con ella en el sótano de la casa. Y una vez los bombardeos terminaron solo eran su hermano y ella, pues sus padres se hallaban sepultados bajo toneladas de escombros y concreto molido.
Y 10 años después, su hermano es raptado por unas malditas mujeres mágicas que chupan sangre de niños para obtener más juventud y una larga vida. Las brujas era lo que más odiaba ella en esta vida además de claro los constantes ataques y bombardeos que venían de todos lados.
Hojala hubiera una forma de acabar esta guerra, pensaba ella, al menos así podría volar su avioneta en paz sin miedo a que se topara con aviones kamikazes. Al menos en un mundo sin guerra ella podría volar como las aves en su avioneta de combate, sin miedo a morir.
Dejo sus pensamientos a un lado y tomo algunos platos de madera junto algunas cucharas y servilletas. La comida estaba lo suficientemente caliente. Sirvió el agua en unos vasos de plástico y llevo todo hacia donde estaban sus invitados, todos tomaron sus respectivos platos y cubiertos y comenzaron a comer tranquilos.
Ella fue la primera en acabar su comida, sin usar una cuchara, tomo el plato y bebió el líquido caliente junto a los trozos de carne. Tenía que aclarar muchas dudas con estos tres extraños antes de decirles su plan de ataque y partir hacia el campamento dorado.
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MOON KNIGHT: SHADOWLANDS
AcciónJoyland. Año 2045. 20 años han pasado desde el estallido de la Gran Guerra Civil de la Colonia. Varias ciudades han sido devastadas y el conflicto parece lejos de acabar. en medio de la cruenta batalla, un solitario hombre sin rumbo deja un rastro d...
