Joyland. Año 2045. 20 años han pasado desde el estallido de la Gran Guerra Civil de la Colonia. Varias ciudades han sido devastadas y el conflicto parece lejos de acabar. en medio de la cruenta batalla, un solitario hombre sin rumbo deja un rastro d...
—Entonces. ¿Dices ser el famoso Caballero de la Luna de Brextar?— preguntó Abigail a través del comunicador del avión.
—Corrección, el Caballero Luna es el sujeto fornido de la capa blanca y capucha, yo soy Mr Knight...y me gusta el color de la sangre manchar mis guantes y mi smoking— corrigió Mr Knight mientras se ajustaba el cuello de su blanco y resplandeciente traje.
—Pareces alguien divertido con quien tomar un poco de alcohol— comentó Abby sonriendo levemente.
—Abigail, soy un caballero en toda regla, pero si alguien me invita una buena tanda de tragos ¿Quien soy yo para declinar tan amable oferta?— replicó Mr Knight imitando un gracioso acento inglés.
—Me agrada tu filosofía— respondió ella sonriendo levemente por sus respuestas tan graciosas. Realmente le comenzaba a agradar Mr Knight.
Donnie levantó la ceja extrañado mientras Kent solo sonreía levemente por el momento que presenciaron, algo se estaba cociendo entre ellos dos y al parecer ninguno de los dos se percataba a simple vista, solo el y Kent.
—¿Notaste eso?— susurró Kent a Donnie.
—Sip. No digas nada, tiene el canal de comunicación abierto.
Donnie recordó eso y se paralizó inmediatamente del miedo, había olvidado que Cloud 9 tenía el canal de comunicaciones abiertos para los 4 por lo que el más mínimo susurro podía ser escuchado por ella y su buen oído.
Ella no le presto la debida importancia debido a que lo considero un detalle insignificante, tan solo debían llegar a su destino para alertar a toda la base de que habían logrado despejar los pueblos cerca de la costa del oeste.
Mr Knight solo pensaba en cuando sería la siguiente pelea a combatir, sus puños hace mucho no se manchaban de sangre y no tiraba algunos dientes con unos buenos derechazos y ganchos bajos, sin dudas algo de diversión no estaría nada mal para esta noche, pero el único que sabía lo que iba a pasar era Nabu, el extraño amigo flotante de Konshu, y quien al parecer era el que le daba poderes al doctor Kent Nelson, esto de dioses y mitologías en guerra le traía sin cuidado, el quería beber champagne, y si no había otra cosa, cerveza, y repartir golpes a diestra y siniestra a soldados e imbéciles que se lo merecieran, y beber, y seguir peleando hasta que las piernas le dolieran y los nudillos le sangraran.
Todo esto era demasiado curioso. Konshu era el Dios que lo protegía y lo bendecía a el, a Marc y al cabronazo de Moon Knight, sin embargo, ni su bendición ni sus poderes lunares le evitaban ponerse ebrio cada vez que bebía grandes cantidades de alcohol. Pero ¿Que sería de una buena noche de tragos que una borrachera tan electrizante? De esas en las que uno no recuerda ni como se llama ni en que sitio se encuentra, a veces eran divertidas, y la mayor parte del tiempo eran humillantes.
Dejo sus pensamientos cuando vio el hermoso paisaje que los rodeaban. Nubes de formas extrañas cubrían el paraíso sobre el que volaban.
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