"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie."
Santiago 1:5
Temor.
Doctrina.
Castigos.
Sin escape.
Obligación.
Era día a día temer, temer a que le podrían decir por no seguir las reglas, preguntarse que estaba haciendo mal, si seguía todo lo que le decían, pero ellos se lo negaban.
Enfermo.
Decían que estaba enfermo y había algo malo con el, simplemente era un niño. Sus padres nunca dijeron nada.
Nació y creció en ese lugar, no sabía ni siquiera si todo lo que decían era cierto, simplemente no quería que lo castigaran una vez más, tenía temor, ¿No se suponía que el señor era benevolente con sus seguidores?
Los niños tenían diferentes horarios que los adultos, mientras los niños despertaban a las 5 y se dormían a las 9, los mayores de vez en cuando tenían rituales en la madrugada, se les decía a los niños que ellos podrían participar una vez que hayan estudiado con fervor y estuvieran preparados para unírseles, era el sueño de todos los infantes, pero para Hyuck no, no le interesaba, más fingía que sí, todos eran unos chismosos que buscaban que se les halagara por seguir la doctrina de ahí, todos querían subir de nivel de alguna forma u otra, aunque se suponía que en la biblia decía que eso era malo, pero aún así ellos lo hacían y los felicitaban por hacerlo.
Hyuck se preguntaba entonces ¿Porqué enseñan algo y luego muestran otra actitud?
Desde pequeño siempre estuvo bien despierto, desde que tenía memoria todo le parecía raro, sus padres nunca lo trataron como un hijo, sino como un miembro más de ahí, no lo hería ni nada, el creía que esa era la verdadera forma de vivir, pero no la sentía correcta, nada le parecía correcto, pero solo 1 vez hablo y con esa vez tuvo y aunque no hubiera vuelto a hablar le habían agarrado maña.
- ¿Pero porqué Dios quiere que hagamos todo esto? ¿Porqué nuestra vida tiene que ser igual todos los días? - No tiene memoria de lo que paso después de eso, pero sabe que no despertó por un buen tiempo, al despertar le dolía todo el cuerpo y estaba herido.
Todos los días soñaba con salir de ahí, rezaba con fervor, hacía todo lo que le pedían, pero el "maestro" no lo dejaba en paz, lo miraba de una manera que a Hyuck le daba asco, nadie decía nada, a nadie le parecía malo, lo que el padre decía, eso era lo que se hacía, nadie rechistaba, todos estaban de acuerdo.
De chico solo había miradas que trataba de evitar, conforme iba creciendo era más violento, si de por si ya lo era un poco, al punto de que no se acordara de lo que había pasado, ahora lo era más, pero tenía más poder mental, se acordaba de flagelaciones por horas, de momentos donde lo dejaban encerrado, sin comer, ni tomar agua, para que su alma se pudiera purificar de los pecados que tenía ¿De cuales pecados hablaba? Hyuck ni siquiera hablaba, parecía que ni siquiera tenía una voz, la usaba simplemente para pedir que pararan el maltrato sin lograr que pararan.
A el padre le gustaba la Santa Inquisición, creía fervientemente que esos castigos si servían para exiliar de los pecados, pero no sabía porque cada vez que cometía un castigo tenía una sonrisa si estaba viendo a uno de sus seguidores sufrir.
Pero realmente nunca hacía nada grave, le daba miedo, le daba miedo al punto en el que podía llegar, se lo había dicho a un Hyuck adolescente que lloraba por el dolor que sentía en su espalda y extremidades, todavía se acordaba, se había disculpado de lo que había hecho y de lo que haría en los próximos años, era un cínico de primera.
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The devil and me|Markhyuck
FanfictionDonghyuck un agente que se ve envuelto en una situación difícil, ora, reza, y ruega, pero nadie acude a su llamado, hasta que pide ayuda a cualquiera que lo saque de ese sufrimiento y ahí logra salir de la pesadilla que lo persigue. ¿Qué tan malo s...
