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El Arcade de William.

¿Su rutina diaria? Se basaba en ganarle a Sonic en Mario Kart, resolver crucigramas con Tails —el zorro siempre los terminaba en menos de cinco minutos, ella nunca ha podido.—, y obligar a Knuckles a escuchar Taylor Swift con ella.

Nunca podía hacerlo quedarse aunque sea una canción, siempre terminaba yéndose con la excusa de que tenía que entrenar.

Su vida era demasiado monótona y ciertamente aburrida, al contrario de lo que cualquiera pudiera pensar. Incluso una vida tan atareada y llena de travesuras como la que compartía con sus hermanos podía parecerle pesada.

Pero ese día tenía un planes muy interesantes.

Antes de que Robotnik volviera a las andanzas, Sonic y ella solían escaparse casi cada noche para ir al Arcade del pueblo y jugar. También por eso se desvelaban y despertaban sospechas en sus padres al verlos tan cansados, pero ninguna de ellas apuntaba a que se fugaban para divertirse.

Eso hasta que Sonic lo arruinó y se fue a Seattle a pretender ser un héroe para la comunidad. Desde ese momento se volvió más difícil irse en medio de la noche, además de que ahora habían dos seres adicionales en casa. Por eso, esa noche lo haría sola. Por mucho que eso se considerara como traicionar la confianza del erizo azul, y que si se llegaba a enterar no le hablaría en mucho tiempo.

¿Había algún impedimento que podría arruinar su plan? Sí, pues solía actuar algo sospechosa cuando planeaba u escondía algo. Por eso no tenía secretos con Sonic.

Por otro lado, Knuckles lo notó. ¿Cómo? Por muy vergonzoso que fuera para el susodicho, la miraba cuando ella no se daba cuenta y notó su repentino cambio de actitud.

¡En fin! ¡Eso no importaba!

No es que ____ hiciera algo raro, la razón era la vibra que daba. Se notaba ansiosa, al parecer esperando por algo. Como en estos momentos, que se mantenía mirando a todos lados como si estuviera haciendo algo indebido y se asegurara de que nadie la viera. Pero tan solo estaba viendo el resumen de una película en YouTube.

Se estaba empezando a molestar por ese comportamiento tan impropio de ella.

Estaba muy ensimismada procesando la información del video, pero al notar la intensa mirada del contrario mientras aparentaba estar leyendo una historieta la obligó a detener el vídeo y apagar su celular.

—Hola, Knuckles. — saludó sonriendo, prácticamente más nerviosa que antes. ¿Eso era posible?

—¿Qué ves en ese pequeño pedazo de cartón? — cuestionó confundido.

—¿Te refieres a los celulares? Vídeos, forman parte de un sistema que permite grabar imágenes y sonidos. Además de videojuegos, cosas así. No sé si me expliqué. — el equidna pareció mostrarse interesado, tanto que intentó tomar el objeto para observarlo mejor. Pero ____ se lo impidió. — Pero creo que es mejor que no lo sostengas, aún no sabes muy bien cómo controlar tu fuerza. — le sonrió apenada, sintiéndose algo mal por privarlo de aquel aparato tecnológico.

—De acuerdo. — Knuckles simplemente asintió con la cabeza.

De todos modos, ¿qué tan entretenido era ese artefacto?

____ se puso de pie y se quedó mirándolo por un momento, analizándolo de la misma forma en la que él hacía con todos todos los días. Pero su nerviosismo volvió y la hizo querer huir nuevamente.

—Voy a... — hizo varios ademanes, sin poder decirlo.

Lo rodeó y bajó las escaleras del ático con rapidez, huyéndole. Knuckles frunció el ceño mirando por donde se había ido, tanto molesto como confundido.

MASTER EMERALD, knuckles the echidna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora