004

3.1K 308 43
                                        

La derrota.

Sentía su corazón palpitar con fuerza contra su pecho, a la vez que el viento le pegaba en la cara directamente. Si fuera humana tendría el cabello pegado en la cara. Tails podía sentir el peligro al que se enfrentaban, al igual que ella; ambos lo sabían perfectamente.

Y aún estando a gran altura, pudieron verlos. Sonic y Knuckles estaban sobre la arena (y llenos de ella), conversando aparentemente. De por sí el no ver al equidna tratando de matarlo, era una buena señal.

Se sentía más tranquila al verlos a ambos con bien.

—Me alegro de verlos. — le sonrió suavemente al rojizo cuando ellos subieron a la avioneta.

El equidna tan solo le gruñó. Ella frunció el ceño confundida, desviando la mirada. ¿Acaso estaba molesto? ¿Por qué? Eso se preguntaba sin saber que el dueño (por el momento) de sus pensamientos tenía su mirada clavada en su espalda, bastante enojado internamente. Intentaba controlarse para no destrozar una parte de la avioneta y enviarlos a todos al suelo.

El portal se abrió, dejando ver al Green Hills de siempre: hermoso y bastante verde. Pero, había algún tipo de tornado negro en medio de este, eclipsando aquella belleza natural.

—Eso solo puede ser una cosa.

—El temible poder de la Esmeralda. — aseguró el de puños grandes.

—Si convierte los pensamientos en poder, estamos en graves problemas. — aseguró el cobalto, mirándolos. — Robotnik siempre tiene malos pensamientos.

—Oye Sonic, ¿seguro que fue buena idea traer a... ya sabes quién? — aún al estar susurrando, pudo escuchar a Tails a la perfección, consultando a Sonic.

Hizo una mueca mientras giraba un poco su cabeza, con la intención de chequear al equidna. Tal vez y no lo había escuchado.

Fue ahí cuando de percató de que tenía la mirada clavada de Knuckles sobre su espalda. El susodicho no se inmutó en lo absoluto aún si ella se dio cuenta, pero ____ sí se alteró un poco.

—Knuckles en realidad no es malo, solo está un poco... confundido.

—No estoy confundido. — el susodicho aclaró, girando su cabeza bruscamente para mirarlos, asustándolos un poco. Desvió su mirada al frente nuevamente, frunciendo la nariz. — Tengo voluntad de acero, ¡y soy complicado! ¡Y es demasiado para algunos!

Tails rió nerviosamente. — Espero que ya no estés enojado por el "choquecito" que te di.

Knuckles bufó. — Yo estoy como si nada. Y me voy a vengar cuando menos te lo esperes, zorro.

—No se preocupen por eso ahora. — habló mirando a Sonic momentáneamente. — Primero tenemos que terminar con... ¡¿qué es eso?!

Era un Eggman gigante —más de veinte metros de seguro.— casi casi de bronce, con ojos y boca de color esmeralda. Eso no podía significar nada bueno, había sido creado con ayuda de la Esmeralda y las malas ideas de su ejecutor.

—¿Cómo derrotaremos a esa cosa? — preguntó incrédulamente.

—Haciendo un plan. Chicos, usen su fuerza para... — sus palabras fueron interrumpidas por Knuckles dejándose caer de espaldas desde la avioneta. — Saltar desde el avión, wow. — continuó con ironía. — ¡Ok! Esto es lo que haremos. Paso uno: molestarlo un poco. Paso dos: no tengo ni idea.

—¿Por qué cada que dices eso algo sale mal? — preguntó inquieta al ver que ya estaban sobrevolando la máquina.

—¡Qué lindo muñequito, Eggman! ¿Hace algo o solo se queda parado, viéndose feo? — alzó la voz para llamar su atención, mientras que la avioneta giraba un poco.

MASTER EMERALD, knuckles the echidna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora