❝Londres.❞
El aire tenía un olor a masa de pan y azúcar, increíblemente dulce y empalagoso. Había más de una docena de bolas de estambre de muchos colores y pan horneado en estantes de almacenamiento. Un cuadro trazado con pintura al óleo de la mascota de la familia se exhibía a un costado de la sala de estar. Habían cobijas, tejidas y dobladas con sus palillos en canastas, el susodicho Ozzy encontrándose recostado en su cama con un suéter que hacía juego con el de su dueño. Actividades de ocio que sus padres no se habían permitido por estar ocupados cuidando que no incendiaran la casa.
—¡Tom, Maddie! Necesitamos su ayuda en una... Knuckles, ¿te molesto?
—Oh, perdón.
El equidna se dio la vuelta, arrastrando los pies de los demás, y dejando al erizo cobalto viendo en dirección a sus padres sentados en el sofá. Sonic reanudó su hablar.
—¡Tom, Maddie! ¡Necesitamos su ayuda en una misión súper peligrosa!
La mujer y el hombre los miraron sin asomo de sorpresa, como si fuera algo de todos los días. Y de cierta forma lo era, pues siempre era uno u otro quien acudía a ellos para pedirles ayuda con algo. Que la cocina está incendiándose, que Ozzy está peleando con uno de los mapaches que buscan en la basura, que otra vez la cabeza de Sonic está atorada en la barandilla de la escalera... cosas así. Se miraron entre sí y se levantaron del sofá simultáneamente.
—Por supuesto.
—Sí, a todo. Le entramos.
—¿En serio? ¿Le entran? ¿Así y ya? — Tails intervino, incrédulo.
—Sí, estoy que me muero de aburrimiento sin ustedes aquí. Sin ofender.
—¡Para nada! Me pasó igual. Y no importa qué plan de locos estén tramando, la respuesta es sí.
—¡Genial! Pero primero lo primero: ¿qué es eso?
Apuntó con recelo a una marioneta en el suelo terroríficamente similar a Tom. El susodicho la recogió con una sonrisa plasmada en el rostro.
—Este de aquí... ¡es Mini Tom! ¿Les gusta?
Imitó una voz aniñada para la marioneta. Lo observaron fijamente, y Maddie cerró los ojos, apretando los labios, juntando la paciencia que había ganado en esas pocas horas.
—Te dije que lo tiraras. Da mucho miedo, amor.
—Pues das más miedo tú que yo. Ok, ya te estás pasando.
La mujer abrió mucho los ojos, dedicándole una clara advertencia con la mirada. — Síguele y no respondo.
Cuando Maddie reaccionó se apresuró a liberarlos de las cadenas, notablemente preocupada por saber lo que pasó. Tails les dio un rápido resumen de todo lo que había pasado, desde el encuentro con Shadow en Tokio hasta la aparición de un nuevo Robotnik. Mientras hacían a un lado las manualidades de la mesa del centro y seguía el hilo de la conversación, encontró un gorrito tejido con lana y pompones de colores, que hacía juego con el suéter de Tom.
—Tenía pensado hacerle uno a cada uno, pero no nos alcanzó el tiempo. — dijo su papá.
Lo observó por un momento. Una sonrisa se dibujó en sus labios cuando se le ocurrió una idea. Caminó hacia Knuckles, quien estaba tomando un pan de los tantos y le daba una gran mordida. Le hizo una seña para que se girara. Al hacerlo, le colocó el gorro.
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MASTER EMERALD, knuckles the echidna.
Fiksi Penggemar⠀ 𖤛 ِ࣪ 𝒎𝒂𝒔𝒕𝒆𝒓 𝒆𝒎𝒆𝒓𝒂𝒍𝒅 ֢ׅ݂ٜׄ ❗ ██████████████████ ˖ִ ∿݁ los equidnas son una antigua tribu ancestral, extinta debido a una guerra contra una orden de héroes para hacerse con la esmeralda maestra, una gema con el poder de...
